16 Septiembre 2005 Seguir en 
"Soy inocente. Me arrancaron mi vida por un crimen en el que no tuve nada que ver", aseguró José Martín "El Negro Yela" Mansilla, el supuesto cómplice de Alberto "Pelusa" Tolosa en el asesinato del remisero de Luis Alberto Cisterna.
El sospechoso, que quedó imputado en la causa, se abstuvo de declarar ante la fiscal Teresita Marnero, y fue alojado en el penal de Villa Urquiza. "Jamás me avisaron que me buscaban por haber participado en el hecho; si no, me hubiera presentado sin ningún problema", aseguró.
El crimen se cometió el 5 de enero de 1997. Luego de eso, un menor, cuyo testimonio fue fundamental para los investigadores, contó con lujo de detalles cómo "Pelusa" y "El Negro Yela" asesinaron a Cisterna en 1997. Tolosa fue condenado a prisión perpetua, pero hace casi ya un mes se fugó después de haber recibido un permiso de la Justicia para visitar a un familiar.
Mansilla aclaró que conoce a "Pelusa" desde que eran chicos. "Sabía que no tenía una buena vida y que había estado involucrado en algunos crímenes, pero jamás me imaginé que me iban a hacer responsable de un hecho en el que no participé", comentó.
El acusado, ocho años después del homicidio, fue detenido en la localidad de Quilmes el lunes. "No entiendo por qué me fueron a buscar allá. Permanentemente me contacto con mi familia y vengo por lo menos una vez al año a visitarlos. Nunca me buscaron en Tucumán. El testigo, que no me conoce, está mintiendo", indicó con la voz entrecortada.
Una vida feliz
"El Negro Yela" explicó que, hasta el momento de su detención, trabajaba en una fábrica de herrería en Ingeniero Maschwitz. "Vivía feliz con mi familia y tenía un trabajo digno", concluyó.
Mirna de Aráoz, abogada defensora de Mansilla, cuando era estudiante presenció el juicio en el que condenaron a Tolosa. Ahora, cinco años después, asumió la difícil tarea de lograr que su cliente sea sobreseído en la causa.
"Tenemos elementos sólidos para evitar que lo juzguen por este caso. El primero, y más importante, es que el testigo no conoce a Mansilla y él asegura que fue un tal ?negro?, cuando en realidad a mi cliente le dijeron ?Yela? toda su vida", argumentó.
En Tribunales estuvo Olga de Cisterna, la madre del remisero, quien esperaba desde hace años la detención del "Negro".
"Ahora espero que lo juzguen, y que además recapturen el otro, de lo que nadie debe olvidarse. Sólo de esta forma podremos obtener justicia", aseguró.
El sospechoso, que quedó imputado en la causa, se abstuvo de declarar ante la fiscal Teresita Marnero, y fue alojado en el penal de Villa Urquiza. "Jamás me avisaron que me buscaban por haber participado en el hecho; si no, me hubiera presentado sin ningún problema", aseguró.
El crimen se cometió el 5 de enero de 1997. Luego de eso, un menor, cuyo testimonio fue fundamental para los investigadores, contó con lujo de detalles cómo "Pelusa" y "El Negro Yela" asesinaron a Cisterna en 1997. Tolosa fue condenado a prisión perpetua, pero hace casi ya un mes se fugó después de haber recibido un permiso de la Justicia para visitar a un familiar.
Mansilla aclaró que conoce a "Pelusa" desde que eran chicos. "Sabía que no tenía una buena vida y que había estado involucrado en algunos crímenes, pero jamás me imaginé que me iban a hacer responsable de un hecho en el que no participé", comentó.
El acusado, ocho años después del homicidio, fue detenido en la localidad de Quilmes el lunes. "No entiendo por qué me fueron a buscar allá. Permanentemente me contacto con mi familia y vengo por lo menos una vez al año a visitarlos. Nunca me buscaron en Tucumán. El testigo, que no me conoce, está mintiendo", indicó con la voz entrecortada.
Una vida feliz
"El Negro Yela" explicó que, hasta el momento de su detención, trabajaba en una fábrica de herrería en Ingeniero Maschwitz. "Vivía feliz con mi familia y tenía un trabajo digno", concluyó.
Mirna de Aráoz, abogada defensora de Mansilla, cuando era estudiante presenció el juicio en el que condenaron a Tolosa. Ahora, cinco años después, asumió la difícil tarea de lograr que su cliente sea sobreseído en la causa.
"Tenemos elementos sólidos para evitar que lo juzguen por este caso. El primero, y más importante, es que el testigo no conoce a Mansilla y él asegura que fue un tal ?negro?, cuando en realidad a mi cliente le dijeron ?Yela? toda su vida", argumentó.
En Tribunales estuvo Olga de Cisterna, la madre del remisero, quien esperaba desde hace años la detención del "Negro".
"Ahora espero que lo juzguen, y que además recapturen el otro, de lo que nadie debe olvidarse. Sólo de esta forma podremos obtener justicia", aseguró.







