15 Septiembre 2005 Seguir en 
Un hombre fue detenido el martes por personal de la Brigada de Investigaciones Norte al estar acusado de vender municiones al menudeo en una mercería de Villa Mariano Moreno.
El operativo se desarrolló en un local comercial de calle 6 al 400, cuya principal actividad es la venta de artículos de mercería, librería y regalos. Aunque desde hace bastante tiempo, su propietario, que fue identificado oficialmente como Marcelo Fabián Rucitto, también -según la Policía- comercializaba balas de los calibres 22, 32 y cartuchos de perdigones que podrían ser utilizados para las escopetas caseras conocidas como "tumberas".
Los policías descubrieron este ilícito en el marco de una investigación por el incremento de asaltos en la zona de Villa Mariano Moreno.
A los investigadores, además, les llamaba la atención que a todas las personas que detenían, especialmente menores, se les secuestraban armas con municiones. Las dudas se acabaron con la declaración de Jorge Francisco "El Burro" Salvatierra, quien está detenido al ser sospechoso de haber cometido varios asaltos. Cuando lo aprehendieron durante un operativo, le secuestraron varias municiones de calibre 32 y cartuchos de escopeta que, en sede judicial, reconoció haber adquirido en el local en cuestión.
Policías infiltrados
Con este dato en su poder, el titular de la Brigada Norte, Víctor Reynoso, acompañado por los oficiales Adrián Onaindía, Jesús Guerra y Sergio Suárez, todos supervisados por el comisario Hugo Sánchez, realizó una serie de medidas para terminar de esclarecer el caso.
Algunos de los policías, infiltrados, lograron adquirir, por ejemplo, balas calibre 22 a 50 centavos cada una o cartuchos del 16 a $ 1, cada unidad.
Los investigadores, después de haber conseguido la autorización de la Justicia, allanaron la mercería donde secuestraron una importante cantidad de municiones y detuvieron a Rucitto quien, según trascendió, no pudo precisar el origen de las balas y de los cartuchos que se encontraron en su local. En el local además se secuestraron una pistola calibre 22, y un revólver calibre 32.
La investigación por este caso no terminará aquí. Los pesquisas están investigando ahora cómo conseguía el detenido las municiones para comercializarlas. No descartan que un empleado infiel de un local que cuenta con autorización, haya sido el responsable de suministrarlas.
El operativo se desarrolló en un local comercial de calle 6 al 400, cuya principal actividad es la venta de artículos de mercería, librería y regalos. Aunque desde hace bastante tiempo, su propietario, que fue identificado oficialmente como Marcelo Fabián Rucitto, también -según la Policía- comercializaba balas de los calibres 22, 32 y cartuchos de perdigones que podrían ser utilizados para las escopetas caseras conocidas como "tumberas".
Los policías descubrieron este ilícito en el marco de una investigación por el incremento de asaltos en la zona de Villa Mariano Moreno.
A los investigadores, además, les llamaba la atención que a todas las personas que detenían, especialmente menores, se les secuestraban armas con municiones. Las dudas se acabaron con la declaración de Jorge Francisco "El Burro" Salvatierra, quien está detenido al ser sospechoso de haber cometido varios asaltos. Cuando lo aprehendieron durante un operativo, le secuestraron varias municiones de calibre 32 y cartuchos de escopeta que, en sede judicial, reconoció haber adquirido en el local en cuestión.
Policías infiltrados
Con este dato en su poder, el titular de la Brigada Norte, Víctor Reynoso, acompañado por los oficiales Adrián Onaindía, Jesús Guerra y Sergio Suárez, todos supervisados por el comisario Hugo Sánchez, realizó una serie de medidas para terminar de esclarecer el caso.
Algunos de los policías, infiltrados, lograron adquirir, por ejemplo, balas calibre 22 a 50 centavos cada una o cartuchos del 16 a $ 1, cada unidad.
Los investigadores, después de haber conseguido la autorización de la Justicia, allanaron la mercería donde secuestraron una importante cantidad de municiones y detuvieron a Rucitto quien, según trascendió, no pudo precisar el origen de las balas y de los cartuchos que se encontraron en su local. En el local además se secuestraron una pistola calibre 22, y un revólver calibre 32.
La investigación por este caso no terminará aquí. Los pesquisas están investigando ahora cómo conseguía el detenido las municiones para comercializarlas. No descartan que un empleado infiel de un local que cuenta con autorización, haya sido el responsable de suministrarlas.
NOTICIAS RELACIONADAS







