27 Agosto 2005 Seguir en 
Esperaba que su vecina saliera de su domicilio y, aprovechando que los separaba únicamente una pared, saltaba la tapia y entraba a robar. Un hombre de 32 años fue detenido ayer in fraganti por policías de la seccional 7ª, quienes, presumiendo que el ladrón podría intentar un nuevo robo, lo esperaron en el interior de la vivienda.
El martes 16 de agosto, una mujer que vive en calle San Juan al 1.400 denunció que, en su ausencia, habían entrado a su casa y le habían robado gran cantidad de joyas, la mayoría de ellas de oro.
Una comisión policial, integrada por los oficiales Miguel Angel Carabajal y Eduardo Nicolás Avila, y por el suboficial Miguel Eduardo Costilla, descubrió entonces que el o los ladrones no habían forzado ninguna puerta de ingreso, lo que les llamó la atención. Los policías, supervisados por los comisarios Félix Romano, Víctor Lisandro, Jesús Gómez y Nicolás Barrera comenzaron entonces a hacer averiguaciones y apuntaron sus sospechas hacia un muchacho que se domicilia en calle Marcos Paz al 2.100, cuyo fondo linda con el de la víctima.
El sospechoso, inclusive, tiene un hermano que también posee antecedentes delictivos. Previendo que el hombre podía atacar de nuevo, los policías se pusieron de acuerdo con la dueña de casa, quien ayer a la mañana salió normalmente. Pero los investigadores estaban adentro. El ladrón, que había advertido que la mujer se iba, saltó la tapia y entró a robar. Su sorpresa fue mayúscula cuando le salieron al paso los policías, que lo arrestaron. El muchacho trabajaba con guantes de látex para no dejar huellas. Le secuestraron un estuche de filmadora, un juego de llaves, un reloj pulsera, anillos y cadenas.
Pero además, cuando los policías salían, vieron a las tres hermanas del detenido, que, visiblemente nerviosas, caminaban llevando una bolsa. Cuando las interceptaron y revisaron la bolsa, advirtieron que adentro estaban las joyas que le habían robado a la víctima el 16 de agosto. Todos quedaron a disposición del fiscal Arnoldo Suasnábar.
El martes 16 de agosto, una mujer que vive en calle San Juan al 1.400 denunció que, en su ausencia, habían entrado a su casa y le habían robado gran cantidad de joyas, la mayoría de ellas de oro.
Una comisión policial, integrada por los oficiales Miguel Angel Carabajal y Eduardo Nicolás Avila, y por el suboficial Miguel Eduardo Costilla, descubrió entonces que el o los ladrones no habían forzado ninguna puerta de ingreso, lo que les llamó la atención. Los policías, supervisados por los comisarios Félix Romano, Víctor Lisandro, Jesús Gómez y Nicolás Barrera comenzaron entonces a hacer averiguaciones y apuntaron sus sospechas hacia un muchacho que se domicilia en calle Marcos Paz al 2.100, cuyo fondo linda con el de la víctima.
El sospechoso, inclusive, tiene un hermano que también posee antecedentes delictivos. Previendo que el hombre podía atacar de nuevo, los policías se pusieron de acuerdo con la dueña de casa, quien ayer a la mañana salió normalmente. Pero los investigadores estaban adentro. El ladrón, que había advertido que la mujer se iba, saltó la tapia y entró a robar. Su sorpresa fue mayúscula cuando le salieron al paso los policías, que lo arrestaron. El muchacho trabajaba con guantes de látex para no dejar huellas. Le secuestraron un estuche de filmadora, un juego de llaves, un reloj pulsera, anillos y cadenas.
Pero además, cuando los policías salían, vieron a las tres hermanas del detenido, que, visiblemente nerviosas, caminaban llevando una bolsa. Cuando las interceptaron y revisaron la bolsa, advirtieron que adentro estaban las joyas que le habían robado a la víctima el 16 de agosto. Todos quedaron a disposición del fiscal Arnoldo Suasnábar.







