24 Julio 2002 Seguir en 
En el pico de la campaña citrícola de la provincia, la sobreoferta de limones aparece como un problema que complica a los productores.
Tras la devaluación del peso, los citricultores que destinan su fruta al procesamiento industrial están recibiendo entre $65 y $70 la tonelada, un precio en pesos similar al del año pasado, cuando el valor de la moneda nacional era igual al del dólar. "Son precios de quebranto", dijo un productor.
"Los precios que están pagando las fábricas son los peores que se recuerden en valores históricos. A los productores no nos alcanzará ni para fertilizar", remarcó un citricultor local.Se calcula que Tucumán producirá este año alrededor de 1,2 millón de toneladas de limones, de los cuales 220.000 se destinarán a la exportación como fruta fresca. El resto se utiliza en la industria para la elaboración de derivados del limón, que también se exportan.
Debido al exceso de oferta, los precios en los mercados compradores, mayormente de Europa, tienden a la baja. En las últimas semanas, la caja de 18 kilos de la fruta cayó de 14 euros a entre 10 y 8 euros, según el calibre, de acuerdo con datos proporcionados por referentes de la actividad. Algunos productores comentaron que la Unión Europea exige además el pago de una tasa compensatoria por el ingreso del limón argentino, que apunta a mantener los valores de la fruta que allí se produce.
Controversia
Pese a que los industriales aseguran que la campaña exportadora es satisfactoria, citricultores que hablaron con LA GACETA sostienen que este año se ha observado una marcada desorganización en los envíos al exterior. "Mucha fruta estaba destinada a Estados Unidos y a Chile, que este año estuvieron cerrados para nosotros, y se la destinó a los mercados europeos, con la consecuente caída de los precios", señaló una fuente.
La sobreabundancia de limones también generó un sobrestock en las citrícolas, al punto tal que algunas fábricas suspendieron la compra de la fruta. Esta situación provoca problemas a los productores, que no tienen dónde colocar su mercadería. En los últimos días se pudo observar lotes de limones tirados al borde de rutas y en ríos. Según algunas fuentes, se trata de fruta que no fue aceptada por las fábricas, mientras que desde el sector industrial se informó que es mercadería que no aprobó los parámetros sanitarios requeridos.
Arboles cargados
El bajo precio que los citricultores reciben por la fruta que venden a las fábricas lleva a una situación de quebranto a la mayor parte de la actividad. A eso hay que sumarle que varias citrícolas suspendieron la recepción de fruta. "Muchos limones quedarán en los árboles, sin poder ser cosechados, porque esto también tiene un costo. Si no se sacan las frutas de los árboles habrá problemas sanitarios extras que no podremos resolver", recalcó un productor.
Tras la devaluación del peso, los citricultores que destinan su fruta al procesamiento industrial están recibiendo entre $65 y $70 la tonelada, un precio en pesos similar al del año pasado, cuando el valor de la moneda nacional era igual al del dólar. "Son precios de quebranto", dijo un productor.
"Los precios que están pagando las fábricas son los peores que se recuerden en valores históricos. A los productores no nos alcanzará ni para fertilizar", remarcó un citricultor local.Se calcula que Tucumán producirá este año alrededor de 1,2 millón de toneladas de limones, de los cuales 220.000 se destinarán a la exportación como fruta fresca. El resto se utiliza en la industria para la elaboración de derivados del limón, que también se exportan.
Debido al exceso de oferta, los precios en los mercados compradores, mayormente de Europa, tienden a la baja. En las últimas semanas, la caja de 18 kilos de la fruta cayó de 14 euros a entre 10 y 8 euros, según el calibre, de acuerdo con datos proporcionados por referentes de la actividad. Algunos productores comentaron que la Unión Europea exige además el pago de una tasa compensatoria por el ingreso del limón argentino, que apunta a mantener los valores de la fruta que allí se produce.
Controversia
Pese a que los industriales aseguran que la campaña exportadora es satisfactoria, citricultores que hablaron con LA GACETA sostienen que este año se ha observado una marcada desorganización en los envíos al exterior. "Mucha fruta estaba destinada a Estados Unidos y a Chile, que este año estuvieron cerrados para nosotros, y se la destinó a los mercados europeos, con la consecuente caída de los precios", señaló una fuente.
La sobreabundancia de limones también generó un sobrestock en las citrícolas, al punto tal que algunas fábricas suspendieron la compra de la fruta. Esta situación provoca problemas a los productores, que no tienen dónde colocar su mercadería. En los últimos días se pudo observar lotes de limones tirados al borde de rutas y en ríos. Según algunas fuentes, se trata de fruta que no fue aceptada por las fábricas, mientras que desde el sector industrial se informó que es mercadería que no aprobó los parámetros sanitarios requeridos.
Arboles cargados
El bajo precio que los citricultores reciben por la fruta que venden a las fábricas lleva a una situación de quebranto a la mayor parte de la actividad. A eso hay que sumarle que varias citrícolas suspendieron la recepción de fruta. "Muchos limones quedarán en los árboles, sin poder ser cosechados, porque esto también tiene un costo. Si no se sacan las frutas de los árboles habrá problemas sanitarios extras que no podremos resolver", recalcó un productor.







