26 Agosto 2005 Seguir en 
El asalto a la firma Plásticos Saife, ubicada en avenida Sáenz Peña al 1.100, fue comentado durante semanas por los vecinos de Tafí Viejo. Por lo menos cinco personas ingresaron a la planta y, después de agredir a varios empleados y obreros, se llevaron un botín estimado en, por lo menos, $ 20.000.El 3 de marzo, cerca de las 15, los asaltantes, fuertemente armados, ingresaron a la fábrica. Después de reducir a sus dueños y a empleados con golpes y amenazas, se llevaron el dinero que estaba guardado en una oficina.
No conformes con eso, antes de huir, golpearon duramente a un grupo de obreros para llevarse $ 50 y el celular de uno de ellos. Uno de los trabajadores fue internado por las heridas que recibió durante el salvaje ataque.
Janet Saife, una de las propietarias de la firma, que sufría su segundo asalto en menos de un mes, tomó una arriesgada determinación y persiguió a los asaltantes. Se subió a su auto particular y fue tras los pasos de la banda que se movilizaba en un Renault Mégane.
La mujer no sólo les dio alcance a los atracadores, sino que intentó, en más de una ocasión, golpeándolo en la parte trasera, sacarlo del camino. No pudo cumplir con su objetivo, pero logró tomar los datos de la chapa patente del vehículo.
Las pruebas
Con estos elementos en su poder, le dio precisas instrucciones a Silvia Furque, la representante legal de la empresa, para que buscara nuevos indicios y así colaborar con la Justicia en la investigación.
Con el correr de los días, descubrieron que el Mégane en cuestión tenía pedido de secuestro porque su propietario, cuya identidad no trascendió, no había terminado de pagarlo e iba a ser rematado por orden judicial. El vehículo, después del violento hecho, nunca más apareció y muchos sospecharon que había sido reducido o trasladado a otra provincia. "Al auto lo compramos en Buenos Aires. Su precio era el mismo del mercado y por eso nunca nos imaginamos que tenía algo raro. No tenemos problemas en presentar todos los papeles que sean necesarios para demostrar que fuimos engañados en nuestra buena fe", señaló ayer Gladys, luego de quedar en libertad.
No conformes con eso, antes de huir, golpearon duramente a un grupo de obreros para llevarse $ 50 y el celular de uno de ellos. Uno de los trabajadores fue internado por las heridas que recibió durante el salvaje ataque.
Janet Saife, una de las propietarias de la firma, que sufría su segundo asalto en menos de un mes, tomó una arriesgada determinación y persiguió a los asaltantes. Se subió a su auto particular y fue tras los pasos de la banda que se movilizaba en un Renault Mégane.
La mujer no sólo les dio alcance a los atracadores, sino que intentó, en más de una ocasión, golpeándolo en la parte trasera, sacarlo del camino. No pudo cumplir con su objetivo, pero logró tomar los datos de la chapa patente del vehículo.
Las pruebas
Con estos elementos en su poder, le dio precisas instrucciones a Silvia Furque, la representante legal de la empresa, para que buscara nuevos indicios y así colaborar con la Justicia en la investigación.
Con el correr de los días, descubrieron que el Mégane en cuestión tenía pedido de secuestro porque su propietario, cuya identidad no trascendió, no había terminado de pagarlo e iba a ser rematado por orden judicial. El vehículo, después del violento hecho, nunca más apareció y muchos sospecharon que había sido reducido o trasladado a otra provincia. "Al auto lo compramos en Buenos Aires. Su precio era el mismo del mercado y por eso nunca nos imaginamos que tenía algo raro. No tenemos problemas en presentar todos los papeles que sean necesarios para demostrar que fuimos engañados en nuestra buena fe", señaló ayer Gladys, luego de quedar en libertad.
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