Por la mala investigación, un homicidio quedó impune

"Puedo decir que en Tucumán hay Justicia". A la víctima la habían matado a tiros. Los imputados dijeron que se habían defendido de una agresión armada. No hubo pruebas contundentes. Contentos.

TODO TERMINO. Rivas y Castaño (con su abogado en el medio) lloran.
TODO TERMINO. Rivas y Castaño (con su abogado en el medio) lloran.
26 Agosto 2005
José "PC" Rivas y Carlos Castaño, no bien terminaron de escuchar la sentencia, estallaron en llanto y tomaron fuertemente la mano de Cergio Morfil, su abogado defensor. El tribunal de la Sala I los absolvió de los cargos que se les imputaban por el crimen de Daniel Agüero, ocurrido en la bailanta "El mundo es mío", de la ciudad de Alderetes. La sentencia sorprendió al numeroso público que asistió a la última audiencia del juicio oral, que se extendió durante un mes, y los familiares de la víctima abandonaron la sala antes de que concluyera. La fiscal de Cámara, Juana Prieto de Sólimo, había solicitado que ambos fueran condenados a prisión perpetua o a 25 años.
Agüero murió en un confuso episodio ocurrido el 9 de marzo de 2003. Según las otras personas que viajaban con la víctima en un automóvil, tanto Rivas como Castaño les dispararon sin piedad después de haber protagonizado una pelea en la bailanta, que pertenecía en ese momento a Rubén Ale. Sin embargo, los acusados, en sus testimonios, señalaron que ellos lo único que hicieron fue defenderse de los disparos que efectuó el grupo contrario.
"Les pido disculpas a los padres de ese chico. No quería matarlo; simplemente tenía miedo por mi vida y la de mis compañeros", aseguró Castaño cuando los jueces le dieron la oportunidad de dirigirse a ellos antes de conocer la sentencia.

Explicaciones
Pedro Roldán Vázquez, presidente del tribunal, decidió explicar brevemente las razones del fallo, a pesar de que los fundamentos finales se conocerán el 9 de setiembre. "Se impuso el principio de la inocencia porque las pruebas presentadas para condenar a los acusados fueron insuficientes y controvertidas", aclaró.
El magistrado hizo un particular énfasis en las irregularidades de la investigación desarrollada por la Policía. "Firmas falsas, testimonios de personas que fueron desmentidas por ellas mismas en este proceso y situaciones extrañas que no supieron explicar ante este tribunal son elementos muy graves que atentan contra la credibilidad de cualquier investigación que desarrollen", agregó. Paradójicamente, la sala I (conformada en aquel entonces por Carlos Norry, Julio Espíndola Aráoz y Silvia Castellote) fue la misma que en febrero de 1994 absolvió a los hermanos Angel y Rubén Ale, y a su padre Said, entre otros, del delito de tenencia ilegal de armas de guerra)
Al escuchar estas palabras a nadie le sorprendió que la sala haya decidido remitir a una fiscalía de instrucción la sentencia para que realice una nueva investigación por falso testimonio y falsificación de documento público.

Algarabía
"PC" Rivas salió de la sala con el rostro cubierto de lágrimas y besando la estampita de la Virgen del Valle, que acarició y a la que rezó durante toda la audiencia. "El fallo no me sorprende porque siempre dije que era inocente. La verdad es que los jueces actuaron basándose en la verdad", le dijo a LA GACETA.Castaño, mientras besaba a su novia, en cambio, indicó: "me voy tranquilo a mi casa. Después de mucho sufrir, puedo decir que en Tucumán hay justicia".

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