24 Agosto 2005 Seguir en 
BUENOS AIRES.- En momentos en que mantenía como rehenes a siete personas, uno de los delincuentes que irrumpió un comercio del centro de Gregorio de Laferrere sentenció, apocalíptico, que prefería que lo saquen "en bolsa", muerto, antes que entregarse y volver a la cárcel.
En un crudo diálogo con una radio porteña, en el que quedó de manifiesto una de las heridas más profundas de la crisis social, económica y cultural, el delincuente, quien dijo llamarse "Christian", evidenció, al menos verbalmente, la preocupación para liberar a las víctimas y cuidar la integridad de sus compinches, según él menores, más allá de un destino de seguro encierro.
"Quiero que me traigan un juez y las cámaras (de tv) para que pueda salir bien, y tengo toda la guardia afuera y el grupo Halcón. Los pibes se quieren entregar y quiero que se vaya la gente (los rehenes), pero no quiero quedarme solo acá adentro. La están haciendo 'lunga'", pidió Christian en una comunicación telefónica que mantuvo con el periodista Rolando Hanglin por radio Continental.Sobre sus compañeros admitió que libres "no van a salir, que se lo lleven los 'gorras'".
Pese a sus 19 años que dijo tener, y a definirse como "chiquito", reveló haber estado "una banda de años a la sombra"."No tira nada volver a esos lugares, no podés tomar, no podés mojarte con la lluvia, no podés hacer nada", describió crudamente en su jerga.
Su tiempo de encierro quedó claro por el lenguaje carcelario que usó en su diálogo con respuestas apuradas: "cobani", "gorras", sinónimos del vocabulario de presidiario para referirse a la policía.Con esos recuerdos, el supuesto Christian dijo que personalmente "no me voy a entregar".
"No sé como van a hacer, me van a sacar en bolsa", respondió y se imaginó el porvenir en el caso de entregarse: "El juez, va a venir toda la gorra, voy a ir en cana a Olmos y voy a salir el día del arquero".
El trabajo, su nivel educativo, su amor y su madre también integraron el universo de la comunicación con la radio.Acusó a su magra renta como trabajador por "pegar carteles de promoción" por dedicarse a robar.
"Tengo trabajo, te pagan dos mangos, te hacen transpirar", dijo y especuló que con el robo pensaba tener dinero "un par de meses".Habló de su romance con "Leyla y la amo con todo mi corazón. Ella piensa que fui a buscar trabajo y me va a matar cuando llegue".Dijo tener estudios "primario y secundario" y en el medio de la comunicación habló, supuestamente por otro celular con su madre.
Con el correr de la mañana el supuesto Christian habló luego por las radios La Red y 10 y se mostró más suelto.
"Me dijeron que venga a Frávega porque habia mucha plata", dijo y sobre su novia atenuó su parte romántica que le había aflorado: "es la tetona más linda de Villa Luro".
Por las mismas emisoras habló también quien dijo ser Pablo y se presentó como "empleado" tomado como rehén.
"Por qué no dicen que se dejen de romper las bolas y manden un juez para que los pibes salgan bien y que salgan lo antes posible. No estamos ni bajo fierro ni nada, estamos tomando mate con los muchachos estamos bien", relató Pablo, usando también un léxico propio de la delincuencia, como "fierro".
"Que no hagan cagadas (sino) vamos tener problemas todos y estamos todos tranquilos, nos están tratando bárbaro", se despidió. (DYN).
En un crudo diálogo con una radio porteña, en el que quedó de manifiesto una de las heridas más profundas de la crisis social, económica y cultural, el delincuente, quien dijo llamarse "Christian", evidenció, al menos verbalmente, la preocupación para liberar a las víctimas y cuidar la integridad de sus compinches, según él menores, más allá de un destino de seguro encierro.
"Quiero que me traigan un juez y las cámaras (de tv) para que pueda salir bien, y tengo toda la guardia afuera y el grupo Halcón. Los pibes se quieren entregar y quiero que se vaya la gente (los rehenes), pero no quiero quedarme solo acá adentro. La están haciendo 'lunga'", pidió Christian en una comunicación telefónica que mantuvo con el periodista Rolando Hanglin por radio Continental.Sobre sus compañeros admitió que libres "no van a salir, que se lo lleven los 'gorras'".
Pese a sus 19 años que dijo tener, y a definirse como "chiquito", reveló haber estado "una banda de años a la sombra"."No tira nada volver a esos lugares, no podés tomar, no podés mojarte con la lluvia, no podés hacer nada", describió crudamente en su jerga.
Su tiempo de encierro quedó claro por el lenguaje carcelario que usó en su diálogo con respuestas apuradas: "cobani", "gorras", sinónimos del vocabulario de presidiario para referirse a la policía.Con esos recuerdos, el supuesto Christian dijo que personalmente "no me voy a entregar".
"No sé como van a hacer, me van a sacar en bolsa", respondió y se imaginó el porvenir en el caso de entregarse: "El juez, va a venir toda la gorra, voy a ir en cana a Olmos y voy a salir el día del arquero".
El trabajo, su nivel educativo, su amor y su madre también integraron el universo de la comunicación con la radio.Acusó a su magra renta como trabajador por "pegar carteles de promoción" por dedicarse a robar.
"Tengo trabajo, te pagan dos mangos, te hacen transpirar", dijo y especuló que con el robo pensaba tener dinero "un par de meses".Habló de su romance con "Leyla y la amo con todo mi corazón. Ella piensa que fui a buscar trabajo y me va a matar cuando llegue".Dijo tener estudios "primario y secundario" y en el medio de la comunicación habló, supuestamente por otro celular con su madre.
Con el correr de la mañana el supuesto Christian habló luego por las radios La Red y 10 y se mostró más suelto.
"Me dijeron que venga a Frávega porque habia mucha plata", dijo y sobre su novia atenuó su parte romántica que le había aflorado: "es la tetona más linda de Villa Luro".
Por las mismas emisoras habló también quien dijo ser Pablo y se presentó como "empleado" tomado como rehén.
"Por qué no dicen que se dejen de romper las bolas y manden un juez para que los pibes salgan bien y que salgan lo antes posible. No estamos ni bajo fierro ni nada, estamos tomando mate con los muchachos estamos bien", relató Pablo, usando también un léxico propio de la delincuencia, como "fierro".
"Que no hagan cagadas (sino) vamos tener problemas todos y estamos todos tranquilos, nos están tratando bárbaro", se despidió. (DYN).
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