23 Agosto 2005 Seguir en 
Hoy, después de diez años de ocurrido el hecho, se conocerá la sentencia del juicio oral por la muerte de Rodolfo Gustavo Argañaraz. El único imputado por el caso es el policía José Eduardo Valdez.
El 9 de julio de 1995, una comisión policial comenzó a perseguir a un grupo de delincuentes que habían asaltado a un comerciante. Al único que identificaron fue a Argañaraz y, según sus relatos, lo comenzaron a perseguir en el barrio Juan Pablo II.
Los policías aseguraron que el joven de 19 años, al advertir su presencia, les habría disparado. Siempre según los testimonios de los uniformados, el sospechoso no respondió a la voz de alto, por lo que, después de darle alcance lo abatieron de un disparo en la espalda.
Sin embargo, con el correr de los días se fueron descubriendo algunos detalles. Por ejemplo, varios vecinos coincidieron en señalar que Argañaraz estaba desarmado. Una mujer declaró además que ella vio cómo uno de los policías le colocó un revólver calibre 22 en la mano luego de haber recibido los disparos.
Los alegatos
Todas estas versiones se repitieron durante el juicio que se desarrolló en Tribunales. Además, los policías que participaron del operativo dijeron que el proyectil que disparó Argañaraz impactó en el parabrisas de uno de los móviles que estuvieron en el lugar de los hechos. Los peritos reconocieron que el balazo generó sólo una marca y que, en realidad, por el calibre del arma, lo tendría que haber destruido. Ayer se escucharon los alegatos y hoy, con seguridad, se conocerá la sentencia.
El 9 de julio de 1995, una comisión policial comenzó a perseguir a un grupo de delincuentes que habían asaltado a un comerciante. Al único que identificaron fue a Argañaraz y, según sus relatos, lo comenzaron a perseguir en el barrio Juan Pablo II.
Los policías aseguraron que el joven de 19 años, al advertir su presencia, les habría disparado. Siempre según los testimonios de los uniformados, el sospechoso no respondió a la voz de alto, por lo que, después de darle alcance lo abatieron de un disparo en la espalda.
Sin embargo, con el correr de los días se fueron descubriendo algunos detalles. Por ejemplo, varios vecinos coincidieron en señalar que Argañaraz estaba desarmado. Una mujer declaró además que ella vio cómo uno de los policías le colocó un revólver calibre 22 en la mano luego de haber recibido los disparos.
Los alegatos
Todas estas versiones se repitieron durante el juicio que se desarrolló en Tribunales. Además, los policías que participaron del operativo dijeron que el proyectil que disparó Argañaraz impactó en el parabrisas de uno de los móviles que estuvieron en el lugar de los hechos. Los peritos reconocieron que el balazo generó sólo una marca y que, en realidad, por el calibre del arma, lo tendría que haber destruido. Ayer se escucharon los alegatos y hoy, con seguridad, se conocerá la sentencia.







