23 Agosto 2005 Seguir en 
Carlos Marcovich no pudo explicar por qué no se presentó a cumplir la condena de prisión perpetua que recibió por haber asesinado al linyera Juan Carlos Carrizo. El condenado se encontraba prófugo desde octubre del año pasado, cuando quedó firme la sentencia. A pesar de que había orden de captura nacional e internacional en su contra, Marcovich -según lo confirmó LA GACETA- no sólo vivió en su domicilio de siempre sino que trabajaba como remisero de una de las empresas más importantes de la ciudad.
Ayer, en el tribunal de la Sala I, que está integrado por los jueces Pedro Roldán Vázquez, Carlos Norri y Julio Espíndola, confirmaron que una familiar del prófugo firmó la notificación en la que se le informaba que debía comenzar a cumplir la sentencia en el penal de Villa Urquiza.
Guillermo Sokolick, defensor de Marcovich, declaró que él le había comunicado a su cliente que debía presentarse para cumplir con la sentencia. "A partir de entonces, nunca más volví a tener contacto con él", aseguró, y señaló además que presentó ante la Corte Suprema un recurso extraordinario para se que definiera el caso en la Corte Suprema de la Nación, aunque reconoció que el prófugo debería haber esperado la resolución tras las rejas.
Sokolick adelantó que, de manera paralela, presentó otro planteo para que el tribunal reviera la sentencia. "Está basado en una prueba muy importante, que tiene que ver con la autopsia que se le practicó a Carrizo, aunque, por estrategia, no puedo dar a conocer mayores detalles", explicó.
Intensa búsqueda
Mientras tanto, bajo las órdenes del comisario Alfredo Jiménez, de Investigaciones, la Policía montó un cerco para detener a Marcovich. El prófugo apareció en su casa el sábado por última vez, día en el que se enteró que lo estaban buscando para detenerlo. Los investigadores estiman que trabajó hasta esa noche y luego se escondió.
Los policías cuentan con una ventaja: Marcovich no contaría con los recursos necesarios para estar escondiéndose por mucho tiempo en esta provincia ni mucho menos para escaparse a otra.
Ayer, en el tribunal de la Sala I, que está integrado por los jueces Pedro Roldán Vázquez, Carlos Norri y Julio Espíndola, confirmaron que una familiar del prófugo firmó la notificación en la que se le informaba que debía comenzar a cumplir la sentencia en el penal de Villa Urquiza.
Guillermo Sokolick, defensor de Marcovich, declaró que él le había comunicado a su cliente que debía presentarse para cumplir con la sentencia. "A partir de entonces, nunca más volví a tener contacto con él", aseguró, y señaló además que presentó ante la Corte Suprema un recurso extraordinario para se que definiera el caso en la Corte Suprema de la Nación, aunque reconoció que el prófugo debería haber esperado la resolución tras las rejas.
Sokolick adelantó que, de manera paralela, presentó otro planteo para que el tribunal reviera la sentencia. "Está basado en una prueba muy importante, que tiene que ver con la autopsia que se le practicó a Carrizo, aunque, por estrategia, no puedo dar a conocer mayores detalles", explicó.
Intensa búsqueda
Mientras tanto, bajo las órdenes del comisario Alfredo Jiménez, de Investigaciones, la Policía montó un cerco para detener a Marcovich. El prófugo apareció en su casa el sábado por última vez, día en el que se enteró que lo estaban buscando para detenerlo. Los investigadores estiman que trabajó hasta esa noche y luego se escondió.
Los policías cuentan con una ventaja: Marcovich no contaría con los recursos necesarios para estar escondiéndose por mucho tiempo en esta provincia ni mucho menos para escaparse a otra.







