22 Agosto 2005 Seguir en 
Un policía recibió un disparo en el pecho el sábado a la noche, durante un operativo realizado en Trancas. El hombre se encuentra en estado delicado.
El hecho sucedió a las 21. Algunos vecinos habían llamado a la Policía para advertir que había algunas personas que estaban realizando disparos y provocando desórdenes en la zona. Entonces, en el patrullero de la comisaría fueron el oficial Roberto Lazarte y el sargento Néstor González. Según relataron los testigos, mientras los policías caminaban, fueron interceptados por dos hombres, que los insultaron. Lazarte y González, entonces, quisieron identificarlos, pero los desconocidos se resistieron e intentaron agredirlos. En cierto momento se vio un fogonazo, y se oyó un estampido de un arma de fuego, y Lazarte gritó de dolor y cayó al piso. Así y todo le quedó la suficiente fuerza como para accionar su escopeta y hacer un disparo con postas de goma, tras lo cual el que cayó herido fue uno de los agresores. González desarmó a uno de los desconocidos. En el lugar se secuestró una pistola calibre 22.
Delicada situación
En el hospital de Trancas se comprobó que el proyectil le había pegado al policía en el pecho, a pocos centímetros más arriba de la tetilla izquierda. Ante lo delicado de la situación, decidieron trasladarlo al hospital Padilla. Allí también fue llevado uno de los agresores, que fue identificado oficialmente como Miguel Angel Sánchez, de 31 años, quien había recibido la perdigonada en el rostro. El otro detenido fue su hermano, Julio César, de 29 años. Por orden del fiscal Arnaldo Suasnábar, ambos hermanos quedaron aprehendidos.
El pequeño calibre del proyectil con el cual resultó herido el oficial hace que una operación de extracción se torne peligrosa. Además, este tipo de bala "camina" por el torrente sanguíneo, lo que aumenta el riesgo de que pueda alojarse en algún órgano vital.
El hecho sucedió a las 21. Algunos vecinos habían llamado a la Policía para advertir que había algunas personas que estaban realizando disparos y provocando desórdenes en la zona. Entonces, en el patrullero de la comisaría fueron el oficial Roberto Lazarte y el sargento Néstor González. Según relataron los testigos, mientras los policías caminaban, fueron interceptados por dos hombres, que los insultaron. Lazarte y González, entonces, quisieron identificarlos, pero los desconocidos se resistieron e intentaron agredirlos. En cierto momento se vio un fogonazo, y se oyó un estampido de un arma de fuego, y Lazarte gritó de dolor y cayó al piso. Así y todo le quedó la suficiente fuerza como para accionar su escopeta y hacer un disparo con postas de goma, tras lo cual el que cayó herido fue uno de los agresores. González desarmó a uno de los desconocidos. En el lugar se secuestró una pistola calibre 22.
Delicada situación
En el hospital de Trancas se comprobó que el proyectil le había pegado al policía en el pecho, a pocos centímetros más arriba de la tetilla izquierda. Ante lo delicado de la situación, decidieron trasladarlo al hospital Padilla. Allí también fue llevado uno de los agresores, que fue identificado oficialmente como Miguel Angel Sánchez, de 31 años, quien había recibido la perdigonada en el rostro. El otro detenido fue su hermano, Julio César, de 29 años. Por orden del fiscal Arnaldo Suasnábar, ambos hermanos quedaron aprehendidos.
El pequeño calibre del proyectil con el cual resultó herido el oficial hace que una operación de extracción se torne peligrosa. Además, este tipo de bala "camina" por el torrente sanguíneo, lo que aumenta el riesgo de que pueda alojarse en algún órgano vital.







