01 Agosto 2005 Seguir en 
A Juan Carlos "Cacho" Navarro le gustaba la chacarera. Uno de sus grandes placeres era tocar la guitarra. A la medianoche del sábado, se despidió de su familia -cuatro hijos de entre 5 y 10 años- y salió a buscar a unos amigos para distraerse un rato.
El barrio Echeverría era todo silencio, cuando cerca de las 2 de la mañana, dos disparos seguidos del chirrido de los móviles policiales sobresaltaron a los vecinos. En la esquina de los pasajes Sebastián Elcano y Olavarría, los policías encontraron a Cacho tirado en el piso, con la guitarra al lado.
Sus amigos habían huido. Lo levantaron y se lo llevaron a la comisaría, y después de dos horas lo trasladaron al hospital.
Navarro llegó herido de bala al Padilla, y cuando lo estaban operando, falleció, a las 6 de la mañana del domingo.
Tenía 36 años. Vivía con su mujer, Rosario Almirón, y sus 4 hijos: Natalia, de 10 años; Carlos, de 8; Soledad, de 7, y Karen Juliana, de 5, en Saavedra al 2400. A pesar de su edad, era jubilado por invalidez porque padecía una enfermedad mental que lo mantuvo largo tiempo internado en el Hospital Obarrio, según cuentan sus familiares. !Era un buen muchacho, buen padre, y el único que había llegado a la universidad!, dijo su madre, Dalia. Juan Carlos hizo primer año de Geografía en la UNT.
Distintas versiones
Florencio Navarro, hermano de la víctima, contó: "ayer estábamos en casa (Saavedra al 2400) festejando mis bodas de plata y Cacho tocaba la guitarra. Le gustaban todo tipo de temas, especialmente de Santiago, porque somos de ahí. A medianoche él se fue a buscar a sus amigos, y no supimos más de él". El jefe de la comisaría 14, comisario principal Miguel Zelaya, afirma que un vecino llamó para informar que había un tumulto y que, cuando llegó, la Policía se encontró con seis hombres bebiendo. En ese momento se desbandaron, pero sólo uno quedó tirado en la calle, con la guitarra a su lado. Los agentes pensaron que estaba borracho y lo llevaron a la comisaría -ubicada a cuatro cuadras del lugar donde ocurrió el hecho- para dejarlo detenido por una contravención. Pero en la comisaría se dieron cuenta de que tenía sangre y un balazo en la espalda, según la versión oficial. Lo llevaron al hospital a las 4.25, donde falleció.
"Cacho estuvo casi dos horas y media tirado en la comisaría sin recibir atención médica", se quejó uno de los hermanos, Héctor Ulises Navarro. "Además hay versiones de los vecinos de que fue la misma Policía la que le disparó. Lo vio un vigía de la cuadra", añadió. Cada vecino les paga un peso a dos hermanos de apellido Nieva para que cuiden la cuadra de noche. Los apodaron "Los pititos" porque andan con sólo con el silbato. Estos vigías no fueron citados aún para declarar. Un vecino, que no quiso dar su nombre, dijo que un político que vive en la zona es el que hizo hablar a la Policía.
Coincidentemente, a una cuadra de distancia, en Castelli al 2600, hubo un incidente a medianoche entre policías y vecinos. Beatriz Margarita Rodríguez dice que allí los policías se llevaron detenidos sin motivo a dos muchachos. Los vecinos coinciden en que es un barrio muy inseguro. Miguel, de Olavarría al 2.600, asegura que a las dos semanas de haber puesto un quiosquito en la zona lo asaltaron. "Los muchachos andan drogándose en la calle", denunció.
El barrio Echeverría era todo silencio, cuando cerca de las 2 de la mañana, dos disparos seguidos del chirrido de los móviles policiales sobresaltaron a los vecinos. En la esquina de los pasajes Sebastián Elcano y Olavarría, los policías encontraron a Cacho tirado en el piso, con la guitarra al lado.
Sus amigos habían huido. Lo levantaron y se lo llevaron a la comisaría, y después de dos horas lo trasladaron al hospital.
Navarro llegó herido de bala al Padilla, y cuando lo estaban operando, falleció, a las 6 de la mañana del domingo.
Tenía 36 años. Vivía con su mujer, Rosario Almirón, y sus 4 hijos: Natalia, de 10 años; Carlos, de 8; Soledad, de 7, y Karen Juliana, de 5, en Saavedra al 2400. A pesar de su edad, era jubilado por invalidez porque padecía una enfermedad mental que lo mantuvo largo tiempo internado en el Hospital Obarrio, según cuentan sus familiares. !Era un buen muchacho, buen padre, y el único que había llegado a la universidad!, dijo su madre, Dalia. Juan Carlos hizo primer año de Geografía en la UNT.
Distintas versiones
Florencio Navarro, hermano de la víctima, contó: "ayer estábamos en casa (Saavedra al 2400) festejando mis bodas de plata y Cacho tocaba la guitarra. Le gustaban todo tipo de temas, especialmente de Santiago, porque somos de ahí. A medianoche él se fue a buscar a sus amigos, y no supimos más de él". El jefe de la comisaría 14, comisario principal Miguel Zelaya, afirma que un vecino llamó para informar que había un tumulto y que, cuando llegó, la Policía se encontró con seis hombres bebiendo. En ese momento se desbandaron, pero sólo uno quedó tirado en la calle, con la guitarra a su lado. Los agentes pensaron que estaba borracho y lo llevaron a la comisaría -ubicada a cuatro cuadras del lugar donde ocurrió el hecho- para dejarlo detenido por una contravención. Pero en la comisaría se dieron cuenta de que tenía sangre y un balazo en la espalda, según la versión oficial. Lo llevaron al hospital a las 4.25, donde falleció.
"Cacho estuvo casi dos horas y media tirado en la comisaría sin recibir atención médica", se quejó uno de los hermanos, Héctor Ulises Navarro. "Además hay versiones de los vecinos de que fue la misma Policía la que le disparó. Lo vio un vigía de la cuadra", añadió. Cada vecino les paga un peso a dos hermanos de apellido Nieva para que cuiden la cuadra de noche. Los apodaron "Los pititos" porque andan con sólo con el silbato. Estos vigías no fueron citados aún para declarar. Un vecino, que no quiso dar su nombre, dijo que un político que vive en la zona es el que hizo hablar a la Policía.
Coincidentemente, a una cuadra de distancia, en Castelli al 2600, hubo un incidente a medianoche entre policías y vecinos. Beatriz Margarita Rodríguez dice que allí los policías se llevaron detenidos sin motivo a dos muchachos. Los vecinos coinciden en que es un barrio muy inseguro. Miguel, de Olavarría al 2.600, asegura que a las dos semanas de haber puesto un quiosquito en la zona lo asaltaron. "Los muchachos andan drogándose en la calle", denunció.







