Detienen a un especialista en robar cajas de seguridad

Al aprehendido lo bautizaron "El Cerrajero". Ponía en práctica un novedoso sistema para vaciar los cofres.

ALARMA. La seguridad de los cofres de los bancos está en el debate por los robos que se produjeron.
ALARMA. La seguridad de los cofres de los bancos está en el debate por los robos que se produjeron.
31 Julio 2005
Buenos Aires.- Un ladrón de cajas de seguridad de bancos, apodado "El Cerrajero" por su habilidad para confeccionar las llaves con un método artesanal, y su sindicado cómplice, que aportaba su huella dactilar porque no tenía antecedentes, fueron detenidos por la Policía Federal.
El acusado, de 40 años, y su cómplice, de 61, están imputados de haber robado el 6 de junio último $ 410.000 y U$S 125.000 de dos cofres del Banco Meridian, de la Capital Federal, pero se estima que lo hicieron en 17 entidades desde 1999.
El experto ladrón fue detenido en San Isidro cuando circulaba a bordo de una camioneta cuatro por cuatro. Su cómplice fue apresado en Hudson.
La maniobra de los imputados comenzaba con la confección de documentos de identidad con nombres falsos y con la foto de "El Cerrajero", pero con la huella digital de su compinche, quien no tenía antecedentes; por lo tanto, no generaba dudas cuando el DNI era escaneado en el banco. Con esa documentación apócrifa alquilaban en diversas entidades bancarias entre cuatro y seis cajas de seguridad para robar en los cofres adyacentes.
El método que tenía "El Cerrajero" para abrir las puertas consistía en utilizar hábilmente una sonda de cable plástico que insertaba en la cerradura de la caja a robar. Luego giraba la sonda hasta que sentía que el primer pestillo se movía, por lo que marcaba el plástico; y así, hasta completar el resto de los componentes de la cerradura.
El ladrón tenía más complicaciones al conseguir las llaves de los clientes, ya que poseen cinco pernos o alturas, mientras que las del banco -una para abrir 100 cajas de un sector- sólo tienen tres. Una vez que tenía la altura de las llaves de las cerraduras de las cajas y la del banco, iba a su vivienda y confeccionaba las llaves.
La fabricación de las llaves consistía en montar sobre una plantilla de plástico el diseño obtenido con la sonda y luego confeccionar una copia en metal con una máquina duplicadora, como la que utilizan los cerrajeros.
Luego llegaba el turno de la prueba de las llaves. Nunca intentaba probar todas las llaves el mismo día, sino que lo iba haciendo una vez por semana. Si la llave funcionaba y podía abrir la caja, observaba su contenido; si había algún objeto de valor, lo sustraía. Si no podía abrir el cofre, se retiraba y lo perfeccionaba en su casa para volver a intentarlo. (Télam)

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