28 Julio 2005 Seguir en 
El crimen de Cristian Ariel Beltrán es un eslabón más de la cadena de violencia que se vive en el penal de Villa Urquiza. Según Alejandro Noguera, el fiscal que investiga la causa, casi no quedan dudas de que se trató de un ajuste de cuentas. En tanto, ayer, se vivieron nuevos momentos de tensión cuando los menores de la Unidad 5 intentaron pasar por la fuerza a otros sectores, por lo que debió reforzarse la guardia. Finalmente, el problema no pasó a mayores.
Ayer, el fiscal no pudo tomarle declaración a un interno que habría presenciado el asesinato ocurrido en el baño de la Sección C del Pabellón 2, donde la víctima estaba alojada acusada de robo agravado. Según trascendió, la declaración se realizaría hoy, puesto que hasta el momento Noguera no recibió las actuaciones del caso. Fuentes policiales confirmaron que serían cinco las personas que estarían implicadas en el caso. Se menciona a Miguel y a Carlos Cisneros, a Julio Alvarez, a Cristian García y a Víctor Guardia. Los investigadores sospechan que el primero sería el autor, puesto que en la revisación que le realizaron, le habrían detectado escoriaciones. Esto podría probar que habría peleado con Beltrán. Además, se le secuestraron prendas en las que habría manchas de sangre. La manera en que actuaron los asesinos y las puñaladas que le dieron a la víctima en los ojos y en la boca, son, para la Justicia, un claro indicio de que se trató de un ajuste de cuentas. Según trascendió, Beltrán habría alertado a las autoridades de un supuesto motín cuyo verdadero fin era ser pantalla para que dos bandas, que se disputan el poder dentro del penal, se enfrentaran.
La Justicia ha establecido que, por la lucha interna, en los últimos tiempos, perdieron la vida varios reclusos.
Noguera sostiene que el mayor problema que tiene que afrontar en la investigación son los códigos de silencio que manejan los reclusos. "Es prácticamente imposible que se consiga más de un testigo. Y, si aparece uno, hay que protegerlo para que no lo terminen asesinando", explicó.
Ayer, el director del Penal, Ernesto Salas advirtió que, a su entender, el motivo del motín del martes fue que los menores de la Unidad 5 pretendían compartir espacios con los internos de las unidades 1 y 2, a lo que, por razones de seguridad, las autoridades del penal se negaron. "Esa fue la razón. Inclusive hoy (por ayer), debió reforzarse la guardia, ya que pretendieron rebasar el alambrado que los separa del resto. Finalmente regresaron a su espacio", indicó.
Grupos internos
El funcionario también negó que, a pesar de que se sabía desde hace unos 15 días que estaba latente la posibilidad de un violento motín, con el seguro saldo de víctimas mortales, no se haya hecho nada para impedirlo. "Hicimos prevención, y separamos a 15 presos signados como conflictivos. Con esto tratamos de desarmar a los grupos internos. No tiene nada que ver el homicidio de Beltrán con lo que sucedió luego", aseguró. Al respecto, fuentes judiciales habían adelantado a LA GACETA que debía incrementarse la prevención y, en caso de ser necesario, pedir refuerzos a la Policía para evitar lo que finalmente sucedió.
Salas, en tanto, también negó que Beltrán haya sido un informante. "No sabemos qué motivó su muerte, pero no era una persona que pasara datos. Lo niego", agregó. La misma madre del muchacho le había dicho a LA GACETA que Beltrán había informado que estaba por ocurrir un levantamiento.
Salas indicó que, el martes, fueron todas las unidades las que se plegaron al motín. "Comenzó en la 5, pasó a la 1 y a la 2, y finalmente a la 6 y al anexo. Hubo daños importantes en varios sectores, que ahora deberemos reparar", dijo. En cuanto a los heridos que estaban hospitalizados, el único que queda en esa condición es Dardo Fernández, quien recibió una perdigonada en el rostro. Los médicos, hasta anoche, intentaban salvarle un ojo.
Ayer, el fiscal no pudo tomarle declaración a un interno que habría presenciado el asesinato ocurrido en el baño de la Sección C del Pabellón 2, donde la víctima estaba alojada acusada de robo agravado. Según trascendió, la declaración se realizaría hoy, puesto que hasta el momento Noguera no recibió las actuaciones del caso. Fuentes policiales confirmaron que serían cinco las personas que estarían implicadas en el caso. Se menciona a Miguel y a Carlos Cisneros, a Julio Alvarez, a Cristian García y a Víctor Guardia. Los investigadores sospechan que el primero sería el autor, puesto que en la revisación que le realizaron, le habrían detectado escoriaciones. Esto podría probar que habría peleado con Beltrán. Además, se le secuestraron prendas en las que habría manchas de sangre. La manera en que actuaron los asesinos y las puñaladas que le dieron a la víctima en los ojos y en la boca, son, para la Justicia, un claro indicio de que se trató de un ajuste de cuentas. Según trascendió, Beltrán habría alertado a las autoridades de un supuesto motín cuyo verdadero fin era ser pantalla para que dos bandas, que se disputan el poder dentro del penal, se enfrentaran.
La Justicia ha establecido que, por la lucha interna, en los últimos tiempos, perdieron la vida varios reclusos.
Noguera sostiene que el mayor problema que tiene que afrontar en la investigación son los códigos de silencio que manejan los reclusos. "Es prácticamente imposible que se consiga más de un testigo. Y, si aparece uno, hay que protegerlo para que no lo terminen asesinando", explicó.
Ayer, el director del Penal, Ernesto Salas advirtió que, a su entender, el motivo del motín del martes fue que los menores de la Unidad 5 pretendían compartir espacios con los internos de las unidades 1 y 2, a lo que, por razones de seguridad, las autoridades del penal se negaron. "Esa fue la razón. Inclusive hoy (por ayer), debió reforzarse la guardia, ya que pretendieron rebasar el alambrado que los separa del resto. Finalmente regresaron a su espacio", indicó.
Grupos internos
El funcionario también negó que, a pesar de que se sabía desde hace unos 15 días que estaba latente la posibilidad de un violento motín, con el seguro saldo de víctimas mortales, no se haya hecho nada para impedirlo. "Hicimos prevención, y separamos a 15 presos signados como conflictivos. Con esto tratamos de desarmar a los grupos internos. No tiene nada que ver el homicidio de Beltrán con lo que sucedió luego", aseguró. Al respecto, fuentes judiciales habían adelantado a LA GACETA que debía incrementarse la prevención y, en caso de ser necesario, pedir refuerzos a la Policía para evitar lo que finalmente sucedió.
Salas, en tanto, también negó que Beltrán haya sido un informante. "No sabemos qué motivó su muerte, pero no era una persona que pasara datos. Lo niego", agregó. La misma madre del muchacho le había dicho a LA GACETA que Beltrán había informado que estaba por ocurrir un levantamiento.
Salas indicó que, el martes, fueron todas las unidades las que se plegaron al motín. "Comenzó en la 5, pasó a la 1 y a la 2, y finalmente a la 6 y al anexo. Hubo daños importantes en varios sectores, que ahora deberemos reparar", dijo. En cuanto a los heridos que estaban hospitalizados, el único que queda en esa condición es Dardo Fernández, quien recibió una perdigonada en el rostro. Los médicos, hasta anoche, intentaban salvarle un ojo.







