25 Julio 2005 Seguir en 
Rosarito Rodríguez ingresó en diciembre de 2003 al Hospital de Niños en grave estado de desnutrición. En junio de 2004, por orden judicial, la Provincia fue conminada a proveerle de comida, de medicamentos y de asistencia por un lapso de seis meses. La nena de cinco años logró recuperarse gracias a una dieta que al Estado le costó $ 400 por mes. Pero, su padre teme que vuelva a enfermar, puesto que desde hace tres meses no recibe el subsidio.
"Me dicen que vuelva mañana, que vuelva la semana que viene, pero no me explican nada. Yo no tengo trabajo, no recibo ningún plan social y, aunque Rosarito está bien, necesita el subsidio", se quejó José Angel Rodríguez.
Uno de los abogados que patrocinó la demanda contra el Estado, Fernando Ganami, explicó que las autoridades provinciales reconocieron su obligación de atender a Rosarito, aunque cuando llegó la hora de renovar el compromiso, surgieron los inconvenientes.
"Los padres rindieron cuentas sobre el destino de los fondos durante los seis meses. Al momento de renovarlo, presentamos un plan mucho más abarcativo, que incluía atención para los cuatro hermanitos. Inclusive, funcionarios del Siprosa y del Ministerio de Salud prestaron su conformidad por escrito. Pero, desde hace más de dos meses no cobramos el dinero", expresó.
LA GACETA intentó comunicase con autoridades del Siprosa y del ministerio, pero se informó que están de viaje.
El de Rosarito fue el primer caso de desnutrición judicializado. En junio de 2004, los jueces Salvador Ruiz y Horacio Castellanos, de la Sala I de la Cámara Contencioso Administrativo, homologaron el acuerdo judicial mediante el cual la Provincia estuvo obligada a proveer alimentos, vitaminas y atención médica.
La dieta de Rosarito incluye lácteos, quesos, huevos, carnes, cereales, legumbres, verduras, frutas y vitaminas. Ganami consideró que la ayuda del Estado debería extenderse a toda la familia.
"Demostramos que la desnutrición se puede solucionar con poca plata. Nuestro plan familiar no es económicamente significativo", concluyó Ganami.
"Me dicen que vuelva mañana, que vuelva la semana que viene, pero no me explican nada. Yo no tengo trabajo, no recibo ningún plan social y, aunque Rosarito está bien, necesita el subsidio", se quejó José Angel Rodríguez.
Uno de los abogados que patrocinó la demanda contra el Estado, Fernando Ganami, explicó que las autoridades provinciales reconocieron su obligación de atender a Rosarito, aunque cuando llegó la hora de renovar el compromiso, surgieron los inconvenientes.
"Los padres rindieron cuentas sobre el destino de los fondos durante los seis meses. Al momento de renovarlo, presentamos un plan mucho más abarcativo, que incluía atención para los cuatro hermanitos. Inclusive, funcionarios del Siprosa y del Ministerio de Salud prestaron su conformidad por escrito. Pero, desde hace más de dos meses no cobramos el dinero", expresó.
LA GACETA intentó comunicase con autoridades del Siprosa y del ministerio, pero se informó que están de viaje.
El de Rosarito fue el primer caso de desnutrición judicializado. En junio de 2004, los jueces Salvador Ruiz y Horacio Castellanos, de la Sala I de la Cámara Contencioso Administrativo, homologaron el acuerdo judicial mediante el cual la Provincia estuvo obligada a proveer alimentos, vitaminas y atención médica.
La dieta de Rosarito incluye lácteos, quesos, huevos, carnes, cereales, legumbres, verduras, frutas y vitaminas. Ganami consideró que la ayuda del Estado debería extenderse a toda la familia.
"Demostramos que la desnutrición se puede solucionar con poca plata. Nuestro plan familiar no es económicamente significativo", concluyó Ganami.







