25 Julio 2005 Seguir en 
La calma que reinaba en la siesta de ayer entre los limoneros y los cañaverales que rodean la ruta 304, en la localidad de El Naranjito, se rompió cuando un vehículo se estrelló contra una rastra cañera que intentaba salir de la cinta asfáltica e ingresar en un camino vecinal. El accidente se produjo en el kilómetro 18 y una mujer que viajaba en el auto resultó herida.
A las 12, un tractor que tiraba tres carros en los que se transporta caña de azúcar intentó ingresar a un camino vecinal, a pocos kilómetros de El Chañar. Su conductor, Fabio Marcelo Juárez, aseguró que antes de girar prendió el guiño para indicar hacia qué lugar iba a doblar.
Por detrás de la rastra circulaba un Renault Mégane conducido por Ramón Díaz. A su lado, viajaba María Ester Sain. Según la Policía, el conductor del auto no habría podido advertir que el remolque estaba por girar y no pudo bajar la velocidad. El auto chocó contra las ruedas izquierdas del tractor que, en ese momento, estaba atravesando la cinta asfáltica.
"Yo puse el guiño y me dispuse a doblar. El auto intentó pasarme cuando estaba girando. De pronto me di cuenta de que lo tenía encima y se estrelló contra el tractor. Por suerte no murió nadie", explicó Juárez. El frente del Mégane quedó destrozado. La Policía dijo que el impacto podría haber sido más fuerte si no hubiese chocado contra las ruedas del tractor. Sain, que viajaba como acompañante en el auto, sufrió varios golpes a causa del impacto y debió ser trasladada al hospital Centro de Salud. Anoche estaba fuera de peligro. Ninguno de los dos conductores quedó detenido, informó el comisario Ernesto Quinteros, que intervino en el accidente.
A pesar de que el Gobierno asegura que realiza controles estrictos de las rastras cañeras, los accidentes siguen ocurriendo. Desde la Dirección de Transporte dijeron que los cañeros no están cumpliendo con las normas de seguridad como se habían comprometido y señalaron que el carro que protagonizó el accidente de ayer tenía más de los 25 metros de largo que están permitidos por ley. "Por más que hagan miles de controles, mientras las rastras sigan circulando van a ocurrir accidentes. Aunque tengan medidas de seguridad, hay mucha diferencia de velocidad con otros vehículos. Cuando estos carros cruzan la ruta, ocupan todo el camino porque no tienen maniobrabilidad. Deben desaparecer de las rutas", dijo el emergentólogo Juan Masaguer.
A las 12, un tractor que tiraba tres carros en los que se transporta caña de azúcar intentó ingresar a un camino vecinal, a pocos kilómetros de El Chañar. Su conductor, Fabio Marcelo Juárez, aseguró que antes de girar prendió el guiño para indicar hacia qué lugar iba a doblar.
Por detrás de la rastra circulaba un Renault Mégane conducido por Ramón Díaz. A su lado, viajaba María Ester Sain. Según la Policía, el conductor del auto no habría podido advertir que el remolque estaba por girar y no pudo bajar la velocidad. El auto chocó contra las ruedas izquierdas del tractor que, en ese momento, estaba atravesando la cinta asfáltica.
"Yo puse el guiño y me dispuse a doblar. El auto intentó pasarme cuando estaba girando. De pronto me di cuenta de que lo tenía encima y se estrelló contra el tractor. Por suerte no murió nadie", explicó Juárez. El frente del Mégane quedó destrozado. La Policía dijo que el impacto podría haber sido más fuerte si no hubiese chocado contra las ruedas del tractor. Sain, que viajaba como acompañante en el auto, sufrió varios golpes a causa del impacto y debió ser trasladada al hospital Centro de Salud. Anoche estaba fuera de peligro. Ninguno de los dos conductores quedó detenido, informó el comisario Ernesto Quinteros, que intervino en el accidente.
A pesar de que el Gobierno asegura que realiza controles estrictos de las rastras cañeras, los accidentes siguen ocurriendo. Desde la Dirección de Transporte dijeron que los cañeros no están cumpliendo con las normas de seguridad como se habían comprometido y señalaron que el carro que protagonizó el accidente de ayer tenía más de los 25 metros de largo que están permitidos por ley. "Por más que hagan miles de controles, mientras las rastras sigan circulando van a ocurrir accidentes. Aunque tengan medidas de seguridad, hay mucha diferencia de velocidad con otros vehículos. Cuando estos carros cruzan la ruta, ocupan todo el camino porque no tienen maniobrabilidad. Deben desaparecer de las rutas", dijo el emergentólogo Juan Masaguer.







