07 Julio 2005 Seguir en 
CONCEPCION.- Las investigaciones de la Policía robustecen la hipótesis de que Juan Brígido Leiva, de 92 años, de Amberes, fue asesinado durante un asalto.
El ataque se habría producido entre la noche del sábado y la madrugada del domingo en la casa que Leiva tenía en una esquina de esa localidad. Allí vivía solo y rodeado de cañaverales.
Los desconocidos habrían ingresado al inmueble por el frente, ascendiendo por una tela metálica en cuya parte posterior había cañas huecas. Estas últimas vallas están destrozadas. Una vez adentro -según se deduce- llamaron a su puerta. Leiva, de acuerdo con la misma hipótesis, salió a ver de quién se trataba y fue entonces que los delincuentes arremetieron contra él. La puerta no fue violentada. El anciano fue atacado por lo menos por dos hombres. Su cuerpo recién fue descubierto el martes a la mañana por un hijo que vive en San Miguel de Tucumán, que fue convocado por el vecino Carlos Galván.
Maniatado
Leiva apareció con las manos atadas en la espalda con trapos y con una camiseta. Lo habían estrangulado con otras ropas. Su cara estaba ensangrentada y tenía hematomas en el cuerpo. "El era amigo mío. A pesar de su edad, gozaba de buena salud y exhibía una gran vitalidad. A mi casa llegaba en bicicleta. Cuando vi que no aparecía, llamé por teléfono al hijo", comentó Galván.
El hombre dijo que Leiva, que cobraba una jubilación, hacía poco tiempo había vendido una propiedad que tenía en ese pueblo. No se descarta que ese dinero haya sido el objetivo del atraco. Los asaltantes revolvieron todos los rincones de la casa. Galván brindó una pista importante: aseguró que don Leiva era frecuentado por jóvenes y por mujeres que serían de Concepción. "Eran amigas", apuntó. Algunas de estas podrían haber entregado al anciano. "Este es un pueblo de gente trabajadora y tranquila. Es el primer crimen que se registra en las últimas décadas", dijo María Robles. La mujer vive a unos 30 metros de la casa de la víctima. "Era un hombre que no se daba mucho con nosotros. Me enteré de su muerte cuando llegó la Policía" agregó. Policías de la Brigada Oeste, al mando de los comisarios Luis Suárez y Carlos Vega, trabajaron en Amberes para tratar de esclarecer el crimen. Pero aún no habían encontrado pistas para dar con los autores. (C)
El ataque se habría producido entre la noche del sábado y la madrugada del domingo en la casa que Leiva tenía en una esquina de esa localidad. Allí vivía solo y rodeado de cañaverales.
Los desconocidos habrían ingresado al inmueble por el frente, ascendiendo por una tela metálica en cuya parte posterior había cañas huecas. Estas últimas vallas están destrozadas. Una vez adentro -según se deduce- llamaron a su puerta. Leiva, de acuerdo con la misma hipótesis, salió a ver de quién se trataba y fue entonces que los delincuentes arremetieron contra él. La puerta no fue violentada. El anciano fue atacado por lo menos por dos hombres. Su cuerpo recién fue descubierto el martes a la mañana por un hijo que vive en San Miguel de Tucumán, que fue convocado por el vecino Carlos Galván.
Maniatado
Leiva apareció con las manos atadas en la espalda con trapos y con una camiseta. Lo habían estrangulado con otras ropas. Su cara estaba ensangrentada y tenía hematomas en el cuerpo. "El era amigo mío. A pesar de su edad, gozaba de buena salud y exhibía una gran vitalidad. A mi casa llegaba en bicicleta. Cuando vi que no aparecía, llamé por teléfono al hijo", comentó Galván.
El hombre dijo que Leiva, que cobraba una jubilación, hacía poco tiempo había vendido una propiedad que tenía en ese pueblo. No se descarta que ese dinero haya sido el objetivo del atraco. Los asaltantes revolvieron todos los rincones de la casa. Galván brindó una pista importante: aseguró que don Leiva era frecuentado por jóvenes y por mujeres que serían de Concepción. "Eran amigas", apuntó. Algunas de estas podrían haber entregado al anciano. "Este es un pueblo de gente trabajadora y tranquila. Es el primer crimen que se registra en las últimas décadas", dijo María Robles. La mujer vive a unos 30 metros de la casa de la víctima. "Era un hombre que no se daba mucho con nosotros. Me enteré de su muerte cuando llegó la Policía" agregó. Policías de la Brigada Oeste, al mando de los comisarios Luis Suárez y Carlos Vega, trabajaron en Amberes para tratar de esclarecer el crimen. Pero aún no habían encontrado pistas para dar con los autores. (C)






