06 Julio 2005 Seguir en 
Ayer, un hombre de 92 años fue encontrado muerto -fue asesinado- en su casa de Amberes, a unos cinco kilómetros de la ruta 38 desde la entrada de Villa Quinteros. El hecho habría ocurrido entre la noche del sábado y la madrugada del domingo, y hasta el momento no hay pistas firmes de los homicidas.
A los vecinos de la zona les llamó la atención la desaparición de Juan Brígido Leiva, que tenía en su vivienda un pequeño negocio de venta de bebidas. Ante esto decidieron llamar a un hijo del hombre, que vive en San Miguel de Tucumán. Cuando este llegó al pueblo fue directamente a la casa de su padre y lo primero que le sorprendió, según relataron los policías, es que la puerta de ingreso estuviera abierta. Entonces simplemente la empujó y accedió al interior. El hombre no tuvo que recorrer mucho para advertir lo que había sucedido. Tirado en el piso, Juan Leiva estaba muerto. Los asesinos se habían ensañado con él. El hombre tenía las manos atadas en la espalda con trapos y una camiseta. Además lo habían estrangulado con otras prendas de vestir. Leiva también presentaba fuertes golpes en la cara y en el cuerpo.
El médico de la Policía determinó el posible horario en el que se habría producido el crimen. La casa estaba en total desorden, por lo que aún no se pudo precisar qué fue lo que le robaron. Esa es justamente una de las principales hipótesis que manejan los investigadores, liderados por el subcomisario Luis Marcelo Suárez y por el comisario general Carlos Vega, de la Regional Oeste. Al hombre habrían intentado asaltarlo, aunque se desconoce qué motivó la mortal reacción de los agresores.
El caso quedó en manos de la fiscal de Monteros, Mónica Andrea García de Targa. El hecho de que en la zona haya pocos pobladores podría favorecer la investigación, ya que cualquier persona extraña habría sido advertida en la zona. No se descarta que hoy puedan realizarse algunos operativos para tratar de dar con los homicidas.
A los vecinos de la zona les llamó la atención la desaparición de Juan Brígido Leiva, que tenía en su vivienda un pequeño negocio de venta de bebidas. Ante esto decidieron llamar a un hijo del hombre, que vive en San Miguel de Tucumán. Cuando este llegó al pueblo fue directamente a la casa de su padre y lo primero que le sorprendió, según relataron los policías, es que la puerta de ingreso estuviera abierta. Entonces simplemente la empujó y accedió al interior. El hombre no tuvo que recorrer mucho para advertir lo que había sucedido. Tirado en el piso, Juan Leiva estaba muerto. Los asesinos se habían ensañado con él. El hombre tenía las manos atadas en la espalda con trapos y una camiseta. Además lo habían estrangulado con otras prendas de vestir. Leiva también presentaba fuertes golpes en la cara y en el cuerpo.
El médico de la Policía determinó el posible horario en el que se habría producido el crimen. La casa estaba en total desorden, por lo que aún no se pudo precisar qué fue lo que le robaron. Esa es justamente una de las principales hipótesis que manejan los investigadores, liderados por el subcomisario Luis Marcelo Suárez y por el comisario general Carlos Vega, de la Regional Oeste. Al hombre habrían intentado asaltarlo, aunque se desconoce qué motivó la mortal reacción de los agresores.
El caso quedó en manos de la fiscal de Monteros, Mónica Andrea García de Targa. El hecho de que en la zona haya pocos pobladores podría favorecer la investigación, ya que cualquier persona extraña habría sido advertida en la zona. No se descarta que hoy puedan realizarse algunos operativos para tratar de dar con los homicidas.






