06 Julio 2005 Seguir en 
Buenos Aires.- El sobrino del director técnico de la Selección nacional de fútbol, José Pekerman, logró ocultar sus documentos para no ser identificado por los tres delincuentes que, la noche del lunes, lo privaron de la libertad en su auto, cuando escapaban tras asesinar a un policía federal y a un familiar de este en el partido de Tres de Febrero.
No obstante, el sufrimiento de Cristian Pekerman, de 21 años, no terminó cuando lo liberaron sin saber quién era, ya que a las pocas horas falleció su padre a raíz de un severo cuadro de tuberculosis que lo tenía en coma desde hace varios días.
Fuentes judiciales indicaron que la captura de Pekerman fue "al voleo" y aseguraron que los delincuentes no llegaron a identificarlo porque el joven logró esconder su cédula de identidad cuando, al ser introducido a la fuerza en su auto, se le cayó al suelo. "Nunca se enteraron de quién se trataba. El declaró que en un momento se le cayó la cédula y que la levantó rápidamente porque temía que supieran que su apellido era Pekerman. También dijo que, cuando uno de los delincuentes le preguntó qué tenía ahí, le dijo que sólo era un documento y nada más", explicó un vocero. El joven fue capturado cuando llegó a bordo de su Ford Escort a su casa, en cuya puerta lo aguardaban su madre y una tía no vidente. Al bajar del auto fue abordado por tres delincuentes armados que se acercaron corriendo y, lo introdujeron en el asiento trasero del Escort y se lo llevaron para liberarlo ileso a 20 cuadras, en Caseros. Esos tres delincuentes, junto a un cuarto que había escapado antes, acababan de asesinar a 200 metros a un suboficial retirado de la Policía Federal y a un sobrino de este, durante un intento de asalto. Todo comenzó a las 20.30, cuando el suboficial Marcos Zeballes llegó a la casa de un familiar a bordo de un Volkswagen y bajó para saludar a dos mujeres que conversaban en la puerta. En ese momento, el efectivo fue abordado por cuatro delincuentes que llegaron al lugar en un Land Rover blanco que, según fuentes judiciales, fue robado el sábado en Morón.
Enfrentamiento
Zeballes se identificó como policía y sacó su arma, por lo que se produjo un intenso tiroteo en el que se efectuaron más de 25 disparos; el policía cayó herido de tres balazos. Las detonaciones fueron escuchadas por un sobrino de la víctima, Diego Ibáñez, de 33 años, que salió a la calle, se acercó a su tío e intentó asistirlo, aunque en ese momento fue ejecutado por los asaltantes de cuatro tiros por la espalda.
Los detectives presumen que la banda lo atacó cuando creyó que iba a empuñar el arma reglamentaria de su tío para dispararle. Ibáñez murió cuando era trasladado a un centro asistencial, mientras que el policía falleció cuando era atendido en el hospital Boccalandro.
Tras los ataques, uno de los delincuentes escapó en el Land Rover, que fue hallado luego incendiado en Sáenz Peña. Los otros tres asaltantes escaparon a pie y a los 200 metros atraparon a Pekerman, a quien se llevaron en su Escort. El sobrino del DT de la Selección nacional fue liberado ileso y sin que le robaran nada. Su auto fue hallado abandonado en Villa Pineral. (Télam)
No obstante, el sufrimiento de Cristian Pekerman, de 21 años, no terminó cuando lo liberaron sin saber quién era, ya que a las pocas horas falleció su padre a raíz de un severo cuadro de tuberculosis que lo tenía en coma desde hace varios días.
Fuentes judiciales indicaron que la captura de Pekerman fue "al voleo" y aseguraron que los delincuentes no llegaron a identificarlo porque el joven logró esconder su cédula de identidad cuando, al ser introducido a la fuerza en su auto, se le cayó al suelo. "Nunca se enteraron de quién se trataba. El declaró que en un momento se le cayó la cédula y que la levantó rápidamente porque temía que supieran que su apellido era Pekerman. También dijo que, cuando uno de los delincuentes le preguntó qué tenía ahí, le dijo que sólo era un documento y nada más", explicó un vocero. El joven fue capturado cuando llegó a bordo de su Ford Escort a su casa, en cuya puerta lo aguardaban su madre y una tía no vidente. Al bajar del auto fue abordado por tres delincuentes armados que se acercaron corriendo y, lo introdujeron en el asiento trasero del Escort y se lo llevaron para liberarlo ileso a 20 cuadras, en Caseros. Esos tres delincuentes, junto a un cuarto que había escapado antes, acababan de asesinar a 200 metros a un suboficial retirado de la Policía Federal y a un sobrino de este, durante un intento de asalto. Todo comenzó a las 20.30, cuando el suboficial Marcos Zeballes llegó a la casa de un familiar a bordo de un Volkswagen y bajó para saludar a dos mujeres que conversaban en la puerta. En ese momento, el efectivo fue abordado por cuatro delincuentes que llegaron al lugar en un Land Rover blanco que, según fuentes judiciales, fue robado el sábado en Morón.
Enfrentamiento
Zeballes se identificó como policía y sacó su arma, por lo que se produjo un intenso tiroteo en el que se efectuaron más de 25 disparos; el policía cayó herido de tres balazos. Las detonaciones fueron escuchadas por un sobrino de la víctima, Diego Ibáñez, de 33 años, que salió a la calle, se acercó a su tío e intentó asistirlo, aunque en ese momento fue ejecutado por los asaltantes de cuatro tiros por la espalda.
Los detectives presumen que la banda lo atacó cuando creyó que iba a empuñar el arma reglamentaria de su tío para dispararle. Ibáñez murió cuando era trasladado a un centro asistencial, mientras que el policía falleció cuando era atendido en el hospital Boccalandro.
Tras los ataques, uno de los delincuentes escapó en el Land Rover, que fue hallado luego incendiado en Sáenz Peña. Los otros tres asaltantes escaparon a pie y a los 200 metros atraparon a Pekerman, a quien se llevaron en su Escort. El sobrino del DT de la Selección nacional fue liberado ileso y sin que le robaran nada. Su auto fue hallado abandonado en Villa Pineral. (Télam)






