León XIV denunció la falta de voluntad política frente al hambre y reclamó que los alimentos no se usen como armas de guerra
En un mensaje por la Jornada Mundial de la Alimentación, el Papa advirtió que el hambre y la pobreza persisten pese al avance tecnológico. Sostuvo que garantizar el acceso a los alimentos es una obligación de justicia.
Resumen para apurados
- En la Jornada de la Alimentación, León XIV denunció ante la FAO que el hambre persiste por falta de voluntad política y exigió no usar los alimentos como armas de guerra.
- Mediante un mensaje oficial, el Pontífice cuestionó la contradicción del avance técnico frente a la desnutrición y criticó la especulación financiera sobre los recursos básicos.
- El Papa instó a desviar fondos armamentísticos hacia la producción agrícola sostenible para evitar mayor exclusión global y garantizar la comida como un derecho humano.
León XIV denunció que la persistencia del hambre en el mundo responde, en gran medida, a la falta de voluntad política y de solidaridad, y reclamó que los alimentos no sean utilizados como instrumentos de presión geopolítica ni como armas de guerra.
En un mensaje dirigido al director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), con motivo de la Jornada Mundial de la Alimentación, el Pontífice cuestionó la contradicción entre los avances tecnológicos y la permanencia de la pobreza y la desnutrición. Para el Papa, el problema excede las cuestiones económicas y técnicas y constituye una crisis ética que interpela al modelo de desarrollo.
“El hambre no puede considerarse una anomalía estadística, pues se debe en gran parte a una falta de voluntad política y de caridad colectiva”, afirmó León XIV. En ese sentido, calificó de “intolerable” que, en una época de progreso técnico sin precedentes, “el pan siga siendo un privilegio y el agua una mercancía disputada”, consignó el sitio Vaticannews.
El mensaje se difundió bajo el lema de este año para la jornada, “Innovar hoy para nutrir mañana”, y puso el foco en la responsabilidad de los Estados y de la comunidad internacional para garantizar el acceso a una alimentación adecuada.
Acceso a los alimentos como DDHH
León XIV sostuvo que disponer de alimentos suficientes, seguros y adecuados a la dignidad de cada persona constituye un derecho humano fundamental. Por eso, remarcó que garantizarlo no debe entenderse como una acción voluntaria, sino como una obligación de justicia.
El Pontífice también cuestionó una concepción del progreso agrícola centrada exclusivamente en la productividad y los beneficios económicos. Según planteó, la innovación debe evaluarse por su aporte a la dignidad humana y por su capacidad de preservar el medioambiente.
“La innovación que el mundo necesita no se mide únicamente por la cantidad de grano obtenida, sino por la promoción de la dignidad humana otorgada por Dios y por la integridad del ecosistema que el ser humano está llamado a preservar”, expresó.
En esa línea, advirtió sobre los riesgos de un uso irresponsable de la tecnología que agote los suelos, perjudique los ecosistemas o desplace a los campesinos de sus tierras para privilegiar intereses financieros. El desarrollo tecnológico, sostuvo, debe estar orientado al bien común y no a intereses egoístas.
"No es presión geopolítica"
Otro de los ejes centrales del mensaje fue el rechazo a la utilización de los alimentos como herramienta de presión en los conflictos internacionales o como activos sujetos a la especulación financiera.
“El pan no es un instrumento de presión geopolítica ni un activo financiero volátil. Nunca debe utilizarse como arma de guerra”, advirtió León XIV.
El Papa llamó a superar la lógica de los beneficios inmediatos y a asumir una responsabilidad con las generaciones futuras. Para ello, propuso combinar los avances tecnológicos con los conocimientos tradicionales de los agricultores, desarrollados a partir de siglos de observación del suelo y del clima.
El objetivo, según explicó, no es rechazar la innovación, sino integrarla con prácticas que respeten los recursos naturales y contribuyan a garantizar la alimentación de la población.
Un llamado a cambiar las prioridades
En el tramo final de su mensaje, León XIV instó a la FAO y a sus Estados miembros a impulsar un nuevo orden alimentario mundial que ponga la tecnología al servicio de la dignidad humana y del bien común.
Además, reclamó que parte de los recursos destinados a la industria armamentística se redirijan hacia la investigación agrícola sostenible y la recuperación de los suelos degradados.
“Los recursos invertidos en la industria de la guerra deberían desviarse, por un imperativo ético impostergable, hacia la investigación agrícola sostenible y la regeneración de los suelos degradados”, sostuvo.
El Pontífice concluyó con una advertencia sobre las consecuencias de las decisiones actuales. Si la innovación se basa en el dominio sobre la tierra y la exclusión de los más vulnerables, afirmó, el resultado será “la aridez y la contienda”. En cambio, consideró que un desarrollo guiado por el respeto a la naturaleza y la justicia hacia quienes padecen hambre puede garantizar un futuro en el que los alimentos dejen de ser un privilegio.









