El clima preelectoral ha puesto un manto de dudas sobre el rumbo económico argentino. Los inversores esperan que se sostengan las reglas de juego y, sea el que gane las presidenciales, mantenga a la Argentina con seguridad jurídica. El clima social también dominado por la incertidumbre. El 57,4% de los argentinos se declara pesimista sobre el futuro del país y el 34,3% optimista, de acuerdo con el Monitoreo de Opinión de Zentrix Consultores. La brecha entre presente y expectativa es parte del cuadro: el 39,3% evalúa mal su situación económica personal, pero el 61,5% califica mal la del país, de modo que el malestar se proyecta más sobre el horizonte colectivo que sobre la experiencia propia, dice el diagnóstico al que accedió LA GACETA.
Las principales preocupaciones son los ingresos y salarios (50,1%) y la incertidumbre económica (49,8%), seguidas por el desempleo (40,9%), la corrupción (39,6%) y las tarifas de servicios públicos (35,2%). La inflación, en cambio, ocupa el último lugar entre 10 temas, con el 12,7%, acota el sondeo.
Esa jerarquía convive con una desconfianza persistente hacia el dato oficial. Según Zentrix, el 67,1% cree que la inflación publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) no refleja lo que percibe en su vida cotidiana y el 30,6% opina que sí; en agosto, el 65,8% no creía el dato del organismo oficial. A su vez, el 81,8% sostiene que su salario no le gana a la inflación, frente al 81,2% el mes anterior. Que la inflación sea la última preocupación y que la gran mayoría sienta que el salario no alcanza no es una contradicción: sugiere que el índice y la experiencia miden cosas distintas. El Indec informa cuánto suben los precios cada mes; los hogares comparan su ingreso con el nivel de precios acumulado, y una desaceleración de la inflación no se vive, por sí sola, como una recomposición, analiza la consultora
El voto ordena esa percepción, pero no la elimina. Entre quienes votaron al oficialismo en 2025, el 59,1% afirma que su salario no le gana a la inflación (61,2% en agosto) y el 31,8% que sí; entre los votantes opositores, los porcentajes son 97% y 0,8%, respectivamente. Hay, entonces, dos lecturas del mismo fenómeno: casi un tercio del electorado oficialista siente que su ingreso acompaña, algo prácticamente inexistente en el campo opositor, pero seis de cada 10 de esos mismos votantes tampoco perciben recomposición, apunta la encuesta. La percepción tiene, además, un correlato en el calendario del bolsillo: los ingresos del 59,6% de la clase baja no alcanzan más allá del día 15 y los del 83,3% se agotan a más tardar el día 20, mientras que el 61,9% de la clase alta llega a fin de mes y ahorra.








