Resumen para apurados
- En Río Gallegos, una joven de 23 años denunció haber sido secuestrada y torturada durante siete meses por su expareja, tras lograr escapar recientemente y pedir ayuda vecinal.
- La agresora la incomunicó, amenazó a su familia y la atacó con una plancha y martillos. La policía allanó la vivienda y secuestró elementos vinculados con los tormentos.
- La Justicia dictó prisión preventiva para la acusada por privación ilegítima de la libertad y lesiones graves, mientras la familia reclama que permanezca encarcelada.
La ciudad de Río Gallegos quedó impactada tras conocerse el caso de Y.B., una joven de 23 años que denunció haber sido secuestrada y torturada durante casi siete meses por su expareja, K. Romero, de 27 años.
La víctima logró escapar en las últimas horas de la casa donde asegura que permanecía encerrada y corrió por la calle desesperada hasta encontrar ayuda cerca del natatorio municipal.
Los vecinos que la encontraron dieron aviso a la Policía de Santa Cruz y, a partir de ese momento, se puso en marcha un operativo para localizar el lugar donde habría permanecido cautiva y detener a la expareja de la víctima.
La Justicia resolvió que la acusada continúe detenida con prisión preventiva, mientras avanza la investigación por privación ilegítima de la libertad y lesiones graves.
Golpes, quemaduras y amenazas
En diálogo con LU12 AM680, Y.B. reconstruyó parte de la violencia que, según su relato, comenzó a principios de este año y fue aumentando con el paso de los meses.
Según relató la víctima, en una de las primeras agresiones Romero le pegó en la nariz y le provocó una inflamación que duró dos semanas. Pero el episodio más grave ocurrió en abril. “Me quemó los pechos con una plancha”, sostuvo la joven, quien habría sufrido una quemadura de segundo grado.
La víctima aseguró además que las amenazas fueron una de las principales razones por las que no pudo escapar antes. “Me decía que iba a hacerle algo a mis hermanos más chicos”, contó.
De acuerdo con su testimonio, el consumo de sustancias también agravaba los episodios de violencia. “Ella fumaba porro, tomaba de vez en cuando y eso la ponía más agresiva”, señaló.
Le sacó el celular y se hacía pasar por ella
El aislamiento no habría sido solamente físico. De acuerdo con los familiares de la joven, Romero fue cortando progresivamente todos sus vínculos con el exterior.
“Le prohibía hablar con nosotros, le sacó el celular, redes sociales, cuentas bancarias y demás”, dijeron sus allegados, en diálogo con La Opinión Austral.
La familia también aseguró que la acusada habría llegado a hacerse pasar por la víctima para enviar mensajes y crear perfiles falsos. De esa manera, según denunciaron, habría logrado profundizar el aislamiento y mantener a la joven alejada de sus seres queridos.
El último ataque y la huida
El episodio que finalmente permitió que la joven escapara habría sido uno de los más violentos. Según la investigación, fue atacada con distintos elementos que después fueron encontrados por los investigadores en la casa.
Durante el procedimiento realizado por la División de Investigaciones (DDI) de Río Gallegos, los policías secuestraron un martillo, un destornillador y alambres de púa, elementos que ahora forman parte de la evidencia incorporada al expediente.
Después de soportar el ataque, Y.B. consiguió escapar y correr hasta la zona cercana al natatorio municipal. Su pedido desesperado de auxilio permitió que los vecinos intervinieran y alertaran a la Policía.
Cómo fue el operativo policial
La investigación se inició a partir de una denuncia que llegó a la División Comisaría de la Mujer y la Familia, bajo la intervención del Juzgado de Instrucción N.º 2 de Río Gallegos.
Los investigadores comenzaron a realizar tareas de campo y lograron rastrear un auto relacionado con el caso. Ese dato los condujo hasta una casa ubicada sobre la calle Tres Lagos.
Allí encontraron a la joven y la trasladaron a la Comisaría Tercera, donde quedó bajo resguardo mientras se activaban los mecanismos de asistencia y contención.
Romero, en tanto, fue detenida y quedó a disposición de la Justicia.
Denuncias previas y el reclamo de la familia
Los familiares de la víctima sostienen que intentaron intervenir durante los meses en los que la víctima permaneció aislada, pero que se encontraron con obstáculos judiciales. Según relataron, Romero realizaba denuncias y obtenía restricciones que alcanzaban a integrantes del entorno de Y.B.
“Nunca podíamos hacer nada, porque siempre Romero nos denunciaba con restricciones, también que no subamos nada a redes sociales y demás”, señalaron.
Mientras la víctima intenta recuperarse, la causa avanza en los tribunales de Río Gallegos. La familia exige que K. Romero permanezca detenida y que la Justicia actúe para evitar que la agresora recupere la libertad.







