Messi fue nuestro calendario: dos décadas de goles, finales y lágrimas que también cuentan nuestra propia historia

Cada Mundial de "Leo" coincidió con una etapa distinta de nuestras vidas. Despedirlo en el Monumental es, un poco, despedir también todo ese tiempo compartido.

DEBUT. Messi se lamenta después de una expulsión que duró apenas unos segundos. Ese chico de 18 años que lloró en Budapest todavía no sabía la historia que estaba por comenzar.
DEBUT. Messi se lamenta después de una expulsión que duró apenas unos segundos. Ese chico de 18 años que lloró en Budapest todavía no sabía la historia que estaba por comenzar.

Resumen para apurados

  • Lionel Messi disputará este martes ante Benín en el estadio Monumental su último partido con la Selección argentina para despedirse del equipo.
  • Tras debutar con una expulsión en 2005, Messi acumuló 207 partidos, 125 goles y consagró una era con la obtención del Mundial de Qatar y dos Copas América.
  • Su salida marca el cierre de la etapa más gloriosa de la Selección nacional y deja un legado generacional que redefinió el fútbol argentino en el siglo XXI.
Resumen generado con IA

DESDE BUENOS AIRES.- El 17 de agosto de 2005, en Budapest, un chico de 18 años entró a la cancha con la camiseta de la Selección mayor por primera vez. Duró apenas unos segundos: un manotazo para sacarse de encima a un defensor húngaro terminó en tarjeta roja y en un llanto desconsolado en el vestuario. Nadie podía imaginar que aquel debut frustrado era el comienzo de la historia más importante del fútbol argentino en el siglo XXI.

21 años después, ese chico se despide. Este martes, ante Benín, en el Monumental, Lionel Messi jugará su último partido con la celeste y blanca. Se va con 207 partidos y 125 goles, las dos marcas más altas en la historia de la Selección. Se va con un Mundial, dos Copas América, una Finalissima, un Mundial Sub 20 y una medalla de oro olímpica. Se va después de jugar seis Copas del Mundo, la última con 39 años, ocho goles y cuatro asistencias. Los números son enormes, pero no alcanzan para explicar lo que significa.

¿Qué significa Lionel Messi?

- Messi significa, antes que nada, una manera de jugar. La pelota pegada al pie izquierdo, la cabeza levantada en el momento justo, el pase que nadie más veía, la gambeta corta que dejaba rivales en el piso. Basta repasar algunas escenas: el zurdazo a México en Qatar, cuando el Mundial empezaba a escaparse; el pase sin mirar que dejó a Nahuel Molina solo frente al arquero de Países Bajos; el gol agónico a Egipto para darle vida a la Selección; la asistencia a Lautaro Martínez contra Inglaterra, los tiros libres que se clavaban en el ángulo como si la pelota obedeciera. Durante dos décadas fue el futbolista que mejor encarnó la idea que los argentinos tenemos del fútbol: el talento por encima de la fuerza, la picardía por encima del libreto, el potrero metido en las canchas más grandes del mundo.

- Significa también una comparación que lo persiguió desde el primer día. Ser argentino, zurdo, petiso y llevar la 10 obligaba a medirse con Diego Maradona. Durante años esa sombra fue una carga. Le pedían que ganara un Mundial solo, que fuera caudillo, que gritara, que cantara el himno. Él respondió de la única manera que sabía: jugando. Con el tiempo dejó de ser “el nuevo Maradona” para convertirse en un nombre propio que ya no necesita comparaciones.

- Significa, además, un cambio en la relación del país con su Selección. Cuando debutó, la Argentina arrastraba 12 años sin títulos en mayores. Lo que siguió fueron finales perdidas, frustraciones y críticas que muchas veces cayeron sobre sus hombros. Lo que llegó después, de 2021 en adelante, fue el ciclo más exitoso de la historia del seleccionado. En el medio, el capitán aprendió a liderar a su manera y un grupo entero aprendió a jugar para él.

- Para millones de hinchas, el rosarino significa tiempo. Toda una generación creció mirándolo. Quien hoy tiene 25 años no recuerda un Mundial sin él. Quien tiene 35 lo acompañó en la adolescencia, la facultad, el primer trabajo y los hijos. Sus partidos fueron el reloj de nuestras vidas: sufrimos con él en Brasil 2014, gritamos con él en el Maracaná, lloramos de alegría en Lusail y volvimos a llorar con él en Nueva Jersey.

- Significa, por último, alegría. En su carta de despedida lo dijo con una sencillez que desarma: siempre peleó por esta camiseta “por darles alegrías y hacer que se sientan orgullosos de ser argentinos a través del fútbol”. En un país acostumbrado a las malas noticias, el 10 fue durante años una de las pocas certezas. Cuando jugaba él, existía la posibilidad de que pasara algo extraordinario. Muchas veces, pasó.

Una despedida más que especial

Por eso su despedida no es la de un jugador más. Se retira el mejor futbolista que dio este país, el máximo goleador de la Selección, el capitán que levantó la Copa del Mundo después de 36 años. Pero también se retira el futbolista que nos acompañó durante más de dos décadas, el que estuvo en las buenas y en las malas, el que nunca dejó de volver.

El martes, cuando salga a la cancha del Monumental, el estadio va a estar lleno de camisetas con su apellido. Muchas las usan chicos que no habían nacido cuando aquel pibe de 18 años lloraba en un vestuario de Budapest. Esa es, quizás, la mejor definición de lo que significa: un nombre que pasó de padres a hijos sin perder nunca el brillo. El fútbol argentino tendrá otros cracks. Messi va a ser uno solo.

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