Cuando busquemos al "10" en la formación y no esté: el vacío que deja Messi en la Selección y en nosotros

Durante dos décadas, ver a la Albiceleste incluyó una certeza: estaba el rosarino. Ahora llegan Mastantuono, Paz y una camada que hereda un lugar imposible de ocupar.

SOMBRA. Messi se detiene sobre el césped y detrás queda una figura enorme, casi como una metáfora de lo que viene: la Selección tendrá que aprender a convivir con el vacío que deja el 10.
SOMBRA. Messi se detiene sobre el césped y detrás queda una figura enorme, casi como una metáfora de lo que viene: la Selección tendrá que aprender a convivir con el vacío que deja el 10.

Resumen para apurados

  • Lionel Messi disputará este martes su último partido con la Selección argentina en el Monumental tras anunciar su retiro definitivo para dar paso a las nuevas generaciones.
  • Tras debutar en 2005 y anotar 125 goles, el capitán lideró un ciclo histórico de cuatro títulos, siendo el eje táctico indiscutido del equipo durante dos décadas.
  • La Albiceleste deberá reinventar su juego y liderazgo sin su figura histórica, mientras una nueva camada de juveniles asume el desafío de competir sin comparaciones.
Resumen generado con IA

DESDE BUENOS AIRES.- La lista que la AFA dio a conocer a mediados de septiembre tuvo un detalle impensado hasta hace poco. Entre los nombres de Franco Mastantuono, Agustín Giay, Román Vega, Nico Paz y Matías Soulé, el de Lionel Messi apareció con una aclaración: estaba citado solo para el partido contra Benín. Los amistosos con Bolivia, en Córdoba, y con Burkina Faso, en el Monumental, se jugaron sin él. Fueron los primeros pasos de una selección argentina que el país no conoce.

Conviene dimensionarlo. Desde aquel debut de agosto de 2005 pasaron seis Mundiales, nueve entrenadores y varias generaciones de compañeros. Cambiaron los esquemas, los sistemas, las camisetas y los rivales. Él fue la única constante. Para los hinchas más jóvenes, la Selección y Messi siempre fueron la misma cosa. Imaginar una formación sin el 10 es, para muchos, como imaginar un partido sin pelota.

El primer vacío es futbolístico, y es enorme 

Durante dos décadas, el equipo se construyó alrededor de su talento. Cada técnico buscó la manera de que la pelota le llegara limpia, de que tuviera socios cerca, de que no gastara energía en correr hacia atrás. Lionel Scaloni encontró la fórmula: un grupo de jugadores dispuestos a hacer el trabajo "sucio" para que el capitán pudiera decidir. Esa idea, que llevó a la Argentina a ganar cuatro títulos entre 2021 y 2024, ahora tendrá que reinventarse.

Se van, también, 125 goles. Se van los tiros libres que destrababan partidos cerrados, los penales que había que patear con el estadio en silencio, las asistencias que nadie veía venir. Se va el futbolista al que los compañeros miraban cuando el partido se ponía difícil, porque sabían que alguna podía inventar. En el último Mundial, con 39 años, todavía fue decisivo: ocho goles y cuatro asistencias en el camino a la final.

Queda, además, una pregunta que nadie quiere contestar todavía: quién se va a poner la "10". En la Argentina, ese número nunca fue uno más. Lo llevaron Mario Alberto Kempes, Diego Armando Maradona y Juan Román Riquelme, y durante casi dos décadas tuvo un único dueño. Heredarla será una decisión deportiva, pero también un peso que ningún chico debería cargar solo.

El segundo vacío es el del liderazgo

"Leo" llevó la cinta de capitán durante buena parte de su carrera en la Selección, pero su forma de conducir nunca fue la de los gritos. Lideró con el ejemplo, con la presencia, con la calma en los momentos de tensión. Los más jóvenes del plantel crecieron mirándolo por televisión antes de compartir vestuario con él. Para ellos, perder esa referencia diaria no es un detalle menor.

El tercer vacío es el más difícil de medir, porque no aparece en ninguna planilla

Es el de los hinchas. Durante 20 años, ver a la Selección incluyó una certeza: estaba él. Podía jugar bien o mal, podía ganar o perder, pero estaba. De ahora en adelante, cada vez que se anuncie una formación, muchos van a buscar el nombre que ya no va a figurar. La costumbre tarda en irse.

El propio capitán, sin embargo, dejó una pista para atravesar ese vacío. En la carta con la que anunció su retiro, el 31 de agosto, explicó los motivos con una honestidad que pocos se animan a tener: “Me vacié, ya no tengo más para dar y aparte vienen chicos muy grandes atrás que merecen estar”. En esa frase hay una despedida, pero también una entrega. El "10" no se fue cerrando la puerta. Se corrió para que otros pudieran pasar.

Ese gesto también forma parte de su legado. Una Selección que durante años dependió de un solo jugador hoy tiene una base sólida, un estilo reconocible y una camada de chicos que llegan con hambre. Ninguno de ellos va a ser Messi, y tampoco hace falta. Lo que necesitan es animarse a ocupar el lugar que él dejó, sin el peso de compararse.

Este martes, en el Monumental, el capitán se pondrá la camiseta argentina por última vez. Cuando termine el partido, la Selección empezará otra historia, sin el jugador que la definió durante dos décadas. Los vacíos tienen el tamaño de lo que se va. Por eso este se siente tan grande. Por eso, también, va a tardar en llenarse. Quizás nunca se llene del todo. Quizás no haga falta: algunas ausencias, en lugar de doler para siempre, terminan convirtiéndose en gratitud.

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