Jockey venció a Gimnasia y Tiro de Salta y jugará la final del Regional B

El “Cañero” se impuso 37-27 en Tucumán. Tras un primer tiempo impreciso, encontró sus mejores respuestas en el complemento y ahora enfrentará a Tigres de Salta por el título.

APARICIÓN CLAVE. Iñaki Barreñada apoyó uno de los tries de la victoria del Cañero sobre el Albo.
APARICIÓN CLAVE. Iñaki Barreñada apoyó uno de los tries de la victoria del "Cañero" sobre el "Albo". Osvaldo Ripoll/LA GACETA.

Resumen para apurados

  • Jockey de Tucumán venció 37-27 a Gimnasia y Tiro de Salta de local y clasificó a la final del Torneo Regional B de rugby.
  • Tras un primer tiempo cerrado e impreciso (13-3), el Cañero aprovechó los espacios en el complemento con tries de Barreñada, Mamaní y un try penal.
  • El equipo tucumano buscará consagrar su gran temporada en el partido definitorio por el título ante Tigres de Salta, vencedor de Old Lions.
Resumen generado con IA

Jockey quería que su temporada llegara hasta el último partido. No era una frase hecha ni una manera de quitarse presión antes de la semifinal. El head coach Matías Bachur lo había planteado como el objetivo inmediato de un plantel que, después de varios años de construcción, sentía que estaba preparado para dar otro paso. Lo consiguió. El “Cañero” derrotó 37-27 a Gimnasia y Tiro de Salta y se clasificó a la final del Regional B, donde enfrentará a Tigres, vencedor de Old Lions en la otra llave.

La clasificación también sirve para dimensionar la temporada de Jockey. El equipo tucumano llegó a la instancia decisiva después de consolidar un proceso que amplió sus alternativas, promovió jugadores y encontró respaldo incluso desde abajo: la Intermedia se consagró campeona invicta del Regional B. Primera, ahora, quedó a solamente 80 minutos de completar la obra con otro título.

Claro que llegar hasta allí no resultó sencillo. Mucho menos durante un primer tiempo que estuvo lejos de ofrecer el espectáculo esperado para una semifinal.

Los primeros 40 minutos fueron aburridos, trabados y, fundamentalmente, imprecisos. Las equivocaciones se sucedieron de ambos lados y ninguno consiguió darle continuidad suficiente a sus ataques. Cada intento por acelerar parecía encontrarse con una pérdida, una mala decisión o alguna infracción. En semejante escenario, sumar cada vez que aparecía una oportunidad adquirió todavía mayor importancia.

Lucas Sancho Miñano abrió el marcador con un penal para establecer el 3-0. Gimnasia y Tiro respondió mediante Bautista Perotti, que acertó un drop para igualar rápidamente las acciones. Otra infracción permitió que Sancho Miñano volviera a aparecer frente a los palos y devolviera la ventaja al local: 6-3.

Hasta entonces, prácticamente no había existido espacio para algo diferente. Jockey encontró finalmente la manera de romper esa monotonía con Eliseo Auad. El try significó el primer quiebre importante de la tarde y Sancho Miñano agregó la conversión para establecer el 13-3 con el que terminó la primera mitad.

Jockey no había brillado. Tampoco había conseguido imponer completamente sus condiciones. Pero había logrado algo fundamental: construir una diferencia de 10 puntos dentro de un partido en el que avanzar unos metros ya representaba una dificultad.

Otro partido en el complemento

El segundo tiempo cambió el escenario. Gimnasia salió dispuesto a recortar rápidamente la diferencia y Perotti convirtió un penal para dejar el marcador 13-6. Pero también empezaron a aparecer los espacios que Jockey no había encontrado antes.

Iñaki Barreñada los aprovechó. El centro consiguió quebrar la defensa salteña y apoyó el segundo try del “Cañero”. La posterior conversión amplió la ventaja hasta el 20-6 y pareció darle tranquilidad al dueño de casa. Sólo pareció.

Gimnasia y Tiro demostró por qué había llegado hasta las semifinales. Mariano Pánico apoyó el primer try de los salteños y Perotti convirtió para establecer el 20-13. De repente, una diferencia que parecía cómoda volvió a reducirse a solamente siete puntos.

Fue entonces cuando Jockey encontró una de las respuestas que terminaron explicando su clasificación. Federico Marcilla, ingresado desde el banco, acertó un drop para colocar el 23-13. No necesitó una larga elaboración: entendió el momento y sumó tres puntos valiosos.

Gimnasia volvió a insistir y encontró premio con una de las fórmulas más tradicionales del rugby. Después de un line y maul, Manuel Batista consiguió apoyar para acercar otra vez a los visitantes. El partido ya no tenía absolutamente nada que ver con aquel primer tiempo cerrado. Había espacios, tries y una semifinal que todavía estaba abierta.

Jockey, sin embargo, no perdió la calma. Mariano Mamaní llegó al ingoal para devolverle aire al "Cañero". El try y la conversión posterior elevaron el marcador a 30-20. Poco después llegó el golpe prácticamente definitivo. La presión del “Cañero” terminó en un try penal y el tablero quedó 37-20.

Ahí la final comenzó a sentirse cerca. Gimnasia todavía encontró fuerzas para una última reacción. Enzo Valdez Jándula apoyó y la visita consiguió reducir la diferencia hasta el 37-27 definitivo, pero el tiempo y la ventaja acumulada por Jockey ya hicieron imposible otra remontada.

El premio a una temporada de crecimiento

El pitazo final significó mucho más que superar una semifinal. Jockey había perdido 37-36 contra este mismo rival en la última fecha de la fase regular. Bachur había advertido en la previa que aquel antecedente servía de poco: una semifinal era otro partido. Su equipo terminó demostrándolo.

No necesitó jugar un partido perfecto para llegar a la final. De hecho, durante 40 minutos estuvo lejos de hacerlo. Pero tuvo paciencia para atravesar las imprecisiones, aprovechó sus oportunidades y mostró carácter cada vez que Gimnasia amenazó con ponerse nuevamente en partido.

Ahora queda un último desafío. Del otro lado estará Tigres de Salta, que superó a Old Lions y también consiguió su boleto para la definición.

Jockey ya cumplió aquel deseo de llegar hasta el último partido de la temporada. Después de una campaña de crecimiento sostenido, tendrá 80 minutos para intentar transformarla en algo todavía más grande: ser campeón del Regional B.

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