Durante demasiado tiempo, una placa fue casi la única referencia visible de que Juan Bautista Alberdi había nacido en la esquina de 24 de Septiembre y 25 de Mayo, justo frente a la plaza Independencia. La escasa señalización contrastaba con la dimensión histórica de quien fue uno de los principales inspiradores de la Constitución Nacional de 1853 y una figura decisiva en la organización institucional de la Argentina.
La inauguración del Paseo Alberdi IA viene a reparar, al menos parcialmente, esa deuda. La intervención, en pleno microcentro de San Miguel de Tucumán, incorporó un busto, una fuente con forma de libro abierto, fragmentos de la vida del prócer y un dispositivo de inteligencia artificial que permite a los visitantes aproximarse de manera interactiva a su pensamiento. También se escucharán allí, en determinadas horas del día, composiciones musicales del propio Alberdi, una faceta menos conocida de su trayectoria.
Los vecinos coincidieron en nuestras páginas en que es valioso que la ciudad recupere un sitio histórico y lo transforme en un espacio público abierto, accesible y capaz de despertar la curiosidad de las nuevas generaciones. Subrayaron que la tecnología puede ser una buena puerta al conocimiento, sobre todo cuando permite acercarse de una manera diferente a una figura de nuestra historia.
Una definición de la historiadora y funcionaria municipal Cecilia Guerra, recogida en nuestra crónica a propósito de la inauguración, plantea una cuestión que merece atención: de Alberdi “se habla mucho, pero poco se lo conoce”. Alberdi forma parte de nuestra identidad y su nombre se repite en escuelas, calles e instituciones, pero ese reconocimiento no necesariamente supone un contacto con su obra.
El Paseo Alberdi puede tener, en ese sentido, otro mérito: el de invitar a acercarse a su pensamiento. Alberdi dedicó buena parte de su tiempo a pensar la organización institucional del país, la división de poderes, las libertades individuales y las condiciones necesarias para su desarrollo. Son cuestiones que siguen atravesando el debate público.
La obra ya está habilitada. Si consigue que más tucumanos sepan quién fue Alberdi y por qué sus obras siguen siendo importantes, el paseo habrá cumplido buena parte de su propósito con la mirada puesta en el futuro.







