Miles de evacuados aguardan ayuda ayer en la isla de Flores, en el este de Indonesia, tras un potente terremoto que mató a 53 personas, hirió a decenas y dañó centenares de casas y edificios.
Unas 5.000 personas huyeron de sus casas tras el sismo de magnitud 7,7 la mañana del sábado, seguido de 341 réplicas, indicó Berton Suar Pelita Panjaitan, portavoz de la agencia nacional de gestión de desastres BNPB.
Numerosas personas en la zona quedaron sin electricidad ni telecomunicaciones, y al menos una ruta de acceso estaba inaccesible.
“Necesitamos comida, bebida, medicamentos y pañales para los niños”, dijeron autoridades.
Las zonas afectadas no tienen edificios altos. Al menos 914 casas presentan daños severos y centenares más daños menores. También se vieron afectados 93 escuelas, 36 centros de salud y 38 instalaciones gubernamentales.
Flores fue impactada en 1992 por un terremoto de magnitud 7,7 que desató un tsunami y dejó unos 2.500 muertos.







