Vestidos para rockear

Seis locales dedicados a la indumentaria de bandas abrieron en los últimos tres años en la capital. Los grupos locales sacuden el mercado.

22 Mayo 2005
Tucumanos de todas las edades se plegaron a la movida rockera en los últimos años, vistiendo prendas y accesorios distintivos de bandas. En los últimos tres años, como muestra de esta tendencia, abrieron seis locales específicos en la capital que, según sus responsables, tienen muy buenas ventas. Las remeras son las preferidas, pero para el invierno aparecen los buzos y los gorros de lana. Claro que el mercadeo es mucho más abarcador. Hay mochilas, banderas, cartucheras, llaveros y muchas otras cosas para los fanáticos. Los grupos locales tienen sus propios artículos a la venta.

Los tucumanos invadieron las rockerías

El rock vende, y no sólo discos o entradas para recitales. Gente de seis meses a 60 años recorre frecuentemente algunos de los seis locales comerciales dedicados a la venta de accesorios que se abrieron en los tres últimos años en Tucumán, ligados a esta movida musical. Aunque el fenómeno se impuso con muchos años de retraso respecto de Buenos Aires, Córdoba o Rosario, se instaló en la provincia con todo, hasta el punto que dos de los comercios del rubro incorporaron accesorios de bandas tucumanas, y con bastante éxito, según sus dueños o encargados.
"Este negocio nació de la movida de los chicos, por sus necesidades, y por eso siempre apoyamos los festivales y recitales", contó Ricardo Chaya, dueño de Too Much (Maipú 242), uno de los locales que venden remeras y mochilas de bandas locales.
El otro local que ofrece cosas de grupos tucumanos y de provincias vecinas es Draco (Córdoba 578). "Lo que más se vende son remeras, aunque tenemos de todo; esta es una rockería exclusivamente, en la que no hay ropa común", destacó Rubén Sultane. Este negocio abrió hace sólo dos meses.
Más allá de esta incipiente movida por los productos tucumanos, los artículos de bandas consagradas del país o del mundo siguen siendo los preferidos. "De rock se vende lo que pongas", contó Fátima Danielsen, encargada de La Campiña (Córdoba 584).
Sucede que la mayoría de estos locales ofrecen, además de remeras y buzos, llaveros, billeteras, cartucheras, mochilas, gorros, banderas, pósters, discos, revistas, entradas para recitales, muñequeras y cinturones.
"Nosotros ahora diversificamos un poco Los productos, pero las remeras de cualquier banda se venden muy bien. los consumidores son preferentemente adolescentes, aunque hay clientes de más de 30 años", dijo Guadalupe Barilari, de Euforia (Buenos Aires 28).
En Veneto (Córdoba 588) también hay ropa común y de rock, además de accesorios de todo tipo. Beatriz Abraham contó que su clientela tiene 13 años en adelante. Como a los demás comerciantes del rubro, contó que le piden mucho cosas de bandas locales y para niños, pero casi no hay talles chicos.
Excepto Draco y Lee Chee (reabrirá con nuevos dueños en junio, en Santiago del estero 598), las rockerías fueron inicialmente negocios dedicados a otros rubros de la rama textil.
"Acá vendíamos tejidos, después llegaron las remeras de Mafalda o de los Rolling Stones, luego las del ?Potro? Rodrigo y la cumbia villera, hasta que el rock ganó todas las estanterías", contó Fátima, de La Campiña.
Too Much, el local que más bandas tucumanas congrega, hasta hace unos tres años se llamaba Confecciones Nuri, y vendía ropa común hecha en sus talleres.
Hasta ahora, Karma, en Too Much, parece llevar amplia ventaja en las preferencias. Tanto es así que es la única agrupación local con mochila propia, y pronto tendrá riñoneras y otros artículos.
Lee Chee, que tiene la franquicia de la firma de Buenos Aires, cambia de dueños. "Vendí el negocio porque me tengo que ir a Salta, si no, ni loca", afirmó Rita Llaya dejando en claro que, además de grandes satisfacciones como rockera, le daba buenos dividendos. Su nuevo dueño, Francisco Fernández, decidió buscar un lugar más expuesto como cambio de estrategia.

Para algunos la ropa es una forma de expresión

"Loco, es un sentimiento. La Renga es lo más grande del país". Juan Acevedo tiene 16 años, va al colegio secundario y no tiene más explicaciones que esa para vestir la remera de su banda favorita debajo de la camisa blanca y el corbatín.
En los últimos años los adolescentes, especialmente, empezaron a diferenciarse en su forma de vestir usando remeras, buzos y otros artículos con inscripicones de bandas. Inicialmente era parte del ritual nocturno rockero en cada recital, pero luego su uso se extendió a cualquier hora y actividad.
"Esta me la puse ahora porque no tenía otra, pero la uso para ir a los recitales", dijo Adolfo, de 18 años, respecto de la única prenda rockera que tiene, con la leyenda de Los Piojos.
El uso de ropa rockera no es exclusivo de los varones. Florencia, de 16 años, usa casi a diario las remeras y buzos que tiene de varias bandas "rollingas", especialmente de La 25. "Me gusta usar esta ropa porque muestra cómo soy y qué me gusta, nada más", explicó.
Su amiga Carolina, de 18, tiene la mochila de El Otro Yo, cinturón y muñequera con tachas, pantalón capri y un piercing en la nariz. "Antes me vestía así sólo para los recitales, pero ya está, dejé de caretear y me visto siempre como me gusta", dijo.
El atuendo, generalmente, se completa con pantalones anchos y de tiro corto, zapatillas media caña y en invierno gorros de lana.
Los precios de la ropa y los accesorios varían según la calidad y el nombre de la banda que lleven inscripto (las nacionales o internacionales suelen ser más caras).
En promedio, según el recorrido que hizo LA GACETA, las remeras cuestan entre $ 15 y $ 30, las mochilas $ 15 a $ 20, los llaveros $ 3 a $ 10, las pulseras o muñequeras entre $ 3 y $ 10.

"Una remera es un grafitti que se mueve"

"Una remera con el nombre de tu banda es como un grafitti que anda por la calle moviéndose, es algo espectacular, una inyección de ánimo", contó "Calavera" Maidana, el bajista de Karma Sudaca.
"Rolo" Marín, cantante de 448, afirmó que "está bueno porque en la calle te cruzás con gente que se pone la camiseta de tu historia, de tu mambo; es gente que por ahí te comprende".
Según Martín Nudelman, baterista de Vital, comentó que "el laburo del músico no reditúa en plata, sino en que ves gente con la remera o el pin y está muy bueno; por ahí no conocés al chabón, y eso te reconforta más todavía".
En el mismo sentido, "Rolo" agregó que casi ninguna banda del país maneja su merchandising. "No se ve un mango por esas cosas, pero es promoción y satisfacción personal", dijo.
Otro dato importante, destacado por "Calavera", es que la gente viaja y usa sus remeras en otras provincias, lo que ayuda a difundir a las bandas tucumanas.
Los grupos, generalmente, firman convenios con casas de comercio o fábricas que estipulan la exclusividad. Por ello, las remeras de una banda se consiguen sólo en un negocio, y las de otra en uno distinto.
Las bandas con más reconocimiento y seguidores son las que mejores contratos consiguen. Ricardo Chaya, de Too Much, explicó que se hace una primera tirada, de una o dos docenas, y si funciona comercialmente se hacen más remeras. las bandas se llevan el 10 % de las que se confeccionan, y las usan para regalar o para vender.

Prendas sin dolarizar

Pensar en la moda es pensar en un sistema lingüístico, con los mismos valores y leyes de todo sistema, que algo dicen, y por lo tanto, algún lazo social sostienen.
Ya dijo Roland Barthes: "el lenguaje, el sistema del lenguaje, es fascista. Obliga a decir. ¡Si no podemos ni soñar por fuera del lenguaje!... Vivimos inmersos en una red de lenguaje fuera de la cual no existiríamos". Así también, la moda, como sistema lingüístico, obliga. Si quiero pertenecer a un grupo social, sin darme cuenta mi cuerpo se dibujará en función de lo que la moda dicte. Y ese es un modo de pertenecer, de ponerme la camiseta del sector. A la moda la instalan las empresas que se dedican a comercializar, y el marketing sabe de eso. Sabe que la moda es un sistema lingüístico fascista y lo pone a funcionar.
Yo no podría decir por qué ahora el uso tiene ese estilo rockero, ni creo que fuera importante esto. Se impone ese estilo, y es -para el sujeto- obligatorio usarlo para entrar en el grupo. Esto nos pasa a todos, ¡cuánto más a los adolescentes, que necesitan sentir que al menos así sus cuerpos se acomodan a algún lugar! Y si el uso es el rockero... ¿no es hasta más simpático que el "marquero"? Que el uso sea ropa con inscripciones rockeras de Tucumán, ¿será una manera de los adolescentes de hacerle alguna trampa al despotismo del mercado global? Al menos esas remeras no deben estar dolarizadas...
María Elena Elmiger
Psicoanalista, docente de la UNT

Talles especiales

Un buzo negro con capucha y con la impresión de la lengua de los Rolling Stones no sorprendería a nadie, a menos que haya sido fabricado para bebés de menos de un año.
Si bien los consumidores de prendas de rock, según los comerciantes del rubro, tienen entre 13 y 20 años, hay varias excepciones que confirman la regla.
Draco es de los pocos locales que tiene ropa para niños, y el único que ofrece buzos y remeras para bebés. "Eso y remeras para gente más grande, con los clásicos, es lo que más nos están pidiendo", contó Rubén Sultane, encargado del negocio.
También en La Campiña las prendas de los consagrados tienen buena salida. "Los Rolling, John Lennon o Bob Marley se venden mucho", dijo la empleada Fátima Danielsen. Ella contó que "hay un cliente, que debe tener más de 50 años, que casi todos los meses se lleva una remera nueva de Marley; es un fanático mal...".
"El otro día entró un chico de 11 años, con su mamá, y me pidió una remera de Motorhead... está loco, es una banda vieja, muy pesada que suelen escuchar los motoqueros gordos", señaló, entre risas, Rita Llaya, quien hasta el viernes fue dueña de Lee Chee.
Aunque casi no hay talles chicos, los comerciantes contaron que cada día reciben más pedidos para niños, especialmente de bandas tucumanas.

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