Resumen para apurados
- Emiliano Martínez entrenó con mayor exigencia este sábado en Kansas City, despejando dudas sobre su lesión de cara al debut mundialista de Argentina ante Argelia el martes.
- Tras sufrir una fractura en su mano derecha, Martínez realizó tareas diferenciadas y este sábado volvió a entrenar con pelota de fútbol, mostrando una evolución favorable.
- La recuperación de Martínez asegura su titularidad el martes frente a Argelia, devolviendo solidez defensiva y liderazgo emocional a la Selección Argentina en el Mundial 2026.
La imagen se repitió una vez más en Kansas City, pero esta vez tuvo un valor especial. Emiliano Martínez abandonó el campo de entrenamiento con los guantes puestos, caminó junto al kinesiólogo Pablo Capuchetti, levantó ambos pulgares y dejó una frase sencilla, casi al pasar, que resonó como una gran noticia para todo el pueblo futbolero argentino.
“Estoy bien, estoy bien. Tengo al mejor fisio acá. Buen marketing, ¿no?”, bromeó el arquero campeón del mundo mientras señalaba a uno de los hombres que más trabajó en su recuperación durante las últimas semanas.
A días del debut de la Selección Argentina frente a Argelia en el Mundial 2026, el mensaje fue tan importante como cualquier parte del entrenamiento. Porque si hubo un nombre que monopolizó las miradas desde que la delegación llegó a Estados Unidos fue el de “Dibu” Martínez. Su lesión en el dedo anular de la mano derecha encendió alarmas apenas terminó la temporada europea y obligó al cuerpo técnico a seguir cada paso de su evolución con extrema cautela.
El entrenamiento de este sábado dejó señales concretas de que la recuperación avanza según los plazos previstos y de que el arquero del Aston Villa está cada vez más cerca de llegar en condiciones al estreno mundialista. Por primera vez desde que comenzó la puesta a punto, fue exigido con mayor intensidad debajo de los tres palos y respondió de buena manera.
Como ocurrió durante toda la semana, Martínez llegó al predio antes que el resto de sus compañeros. La rutina especial ya forma parte de sus días en Kansas City. Media hora antes del inicio de la práctica general, el marplatense se presentó para continuar con los trabajos específicos diseñados por el cuerpo médico y el entrenador de arqueros Martín Tocalli.
Después de varios días realizando ejercicios con pelotas de tenis y vóley para evitar impactos más fuertes sobre la zona lesionada, el arquero volvió a trabajar con una pelota de fútbol. El cambio puede parecer menor, pero representa un paso importante en la recuperación. También fue la tercera práctica consecutiva utilizando guantes en ambas manos, otra señal positiva en el proceso.
Durante los minutos abiertos a la prensa, se lo observó saltar, arrojarse al piso y realizar movimientos propios de la actividad de un arquero en competencia. Tocalli aumentó las exigencias y el campeón del mundo respondió sin inconvenientes visibles.
Cada gesto fue seguido con atención. Las cámaras buscaron registrar cualquier muestra de dolor o incomodidad. En algunos momentos, Martínez se tocó la mano derecha, algo lógico teniendo en cuenta que todavía transita la etapa final de recuperación de una fractura. Pero lejos de generar preocupación, la escena pareció confirmar que las molestias son controlables y que no interfieren en su desempeño.
Hubo incluso un detalle que no pasó inadvertido. Cada vez que debía reincorporarse después de una caída, el arquero descargaba el peso de su cuerpo sobre la mano izquierda. Incluso cuando se arrojaba hacia el sector derecho, buscaba proteger la zona afectada durante el movimiento para levantarse. Son mecanismos naturales de adaptación que muestran que la lesión todavía está presente, aunque también reflejan que el futbolista ya puede trabajar con normalidad tomando ciertos recaudos.
De hecho, quienes siguen el día a día de la Selección observan una evolución sostenida desde el primer entrenamiento en suelo estadounidense. Lo que comenzó como un trabajo diferenciado y de baja intensidad fue transformándose gradualmente en tareas cada vez más cercanas a las exigencias de la competencia.
El viernes ya había aparecido una señal alentadora. Luego de una jornada más exigente que las anteriores, Martínez había levantado el pulgar ante la consulta de los periodistas y transmitido tranquilidad. Este sábado fue un paso más allá: trabajó durante más tiempo, recibió mayores exigencias físicas y volvió a retirarse con gestos de aprobación.
En el cuerpo técnico de Lionel Scaloni manejan la situación con prudencia, pero el optimismo crece con el paso de las horas. La importancia de “Dibu” dentro del equipo explica cada una de las precauciones adoptadas. No se trata solamente del arquero titular. Se trata de uno de los líderes emocionales del plantel, una referencia dentro y fuera de la cancha y un futbolista que ha construido una relación especial con los grandes partidos.
Su presencia transmite seguridad a una defensa que lo conoce de memoria y aporta una cuota de confianza difícil de reemplazar en una competencia tan exigente como una Copa del Mundo.
Por eso, mientras la Selección ajusta los últimos detalles para enfrentar el martes a Argelia, todas las señales provenientes del arco argentino son motivo de alivio. La recuperación avanza, las respuestas físicas son positivas y el propio protagonista se encarga de transmitir tranquilidad cada vez que abandona el entrenamiento.
Todavía quedan algunas prácticas por delante antes del debut. Sin embargo, el escenario que hace apenas unos días aparecía rodeado de incertidumbre hoy parece mucho más claro. “Dibu” Martínez sigue evolucionando favorablemente, soporta cargas cada vez mayores y responde como esperaba el cuerpo médico.
Y en una Selección que sueña con iniciar el Mundial con el pie derecho, la mejor noticia es que su guardián más confiable está cada vez más cerca de ocupar el lugar que le pertenece: debajo de los tres palos cuando la pelota empiece a rodar.







