Los seis celulares que se secuestraron en el procedimiento serán claves para determinar el mecanismo de una millonaria transacción de cocaína que se descubrió casi de casualidad en la capital tucumana. En ese operativo se decomisaron tres kilos de esa sustancia.
Todo comenzó ayer a la tarde. Personal de la brigada de Las Talitas había sido desplazado hacia la zona de la Costanera para realizar tareas de prevención. Cuando estaban por ingresar al barrio, el conductor de una Ford EcoSport huyó al percatarse de la presencia del móvil policial. Los efectivos iniciaron una persecución que terminó en una calle interna del autódromo, en el Parque 9 de Julio.
Los pesquisas se detuvieron allí porque, a la distancia, observaron que el sospechoso había arrojado una bolsa negra en un contenedor. Buscaron testigos y, con autorización judicial, abrieron el bulto. Encontraron los tres kilos de droga.
En Famaillá
Los brigadistas habían informado el dominio del vehículo que se había escapado. Sus colegas averiguaron quién era su titular y dónde residía. Lo atraparon en Famaillá, cuando estaba por ingresar a su domicilio.
Los policías, dirigidos por los comisarios Miguel Jiménez, Diego Bernachi y Miguel Carabajal, sospecharon que el detenido habría llegado hasta ese punto a comprar droga.
Por esa razón y con autorización judicial, realizaron recorridos en la Costanera. Descubrieron que una pareja, que tendría antecedentes en causas de drogas, intentaba eludir su accionar en una camioneta Ford Ranger. Los detuvieron y, al requisarlos, encontraron que transportaban $6 millones y varios celulares, por lo que decidieron demorarlos.
La Justicia Federal dispuso que solo el oriundo de Famaillá quede detenido, mientras que los otros dos queden en libertad. Los funcionarios también ordenaron el secuestro del dinero -los sospechosos deberán justificar su origen- y de los dispositivos -que deben ser analizados por los peritos-.





