Falcioni vivió el empate entre la esperanza y la frustración
El entrenador de Atlético siguió cada detalle desde el borde del corralito del Monumental: habló constantemente con Leandro Somoza, corrigió posiciones, explotó con el empate y terminó la noche con un gesto de frustración tras la chance desperdiciada desde los doce pasos.
DEBUT. El flamante nuevo entrenador del "Decano" no pudo imponer su estilo y el resultado fue un empate de local con sabor a derrota. | FOTO: Nicolas Nuñez especial para LA GACETA.

El partido de Atlético no solo se jugó dentro de la cancha. A pocos metros de la línea lateral, Julio César Falcioni vivió su propia batalla. Gestos, charlas permanentes con su cuerpo técnico, indicaciones puntuales y largos momentos de análisis marcaron una noche en la que el entrenador del “Decano” transitó casi todos los estados posibles.
Los primeros minutos ya habían dejado una imagen clara del técnico. Brazos cruzados, postura rígida y mirada fija hacia el campo. A los cinco minutos se lo notaba inquieto. Cada tanto giraba la cabeza hacia el banco y buscaba a Leandro Somoza para intercambiar impresiones sobre lo que estaban viendo. Cada cinco minutos, casi como si estuviera cronometrado, el entrenador volvía a buscar a su ayudante para comentar algún aspecto del juego.
Pese a ese clima de inconformidad, hubo un instante en el que el entrenador eligió respaldar a los suyos. Cuando Atlético desperdició una contra clara a los 15 minutos, Falcioni respondió con aplausos desde el borde del corralito, un gesto que contrastó con la tensión que dominaba el momento.
Todo cambió a los 21 minutos. El gol de Aldosivi lo hizo reaccionar de inmediato. Salió prácticamente eyectado hacia Somoza y ambos revisaron la jugada en una tablet mientras el estadio se convertía rápidamente en una olla a presión.
Con el juego nuevamente en marcha, el entrenador empezó a repartir indicaciones. El primero en recibirlas fue Gabriel Compagnucci, a quien le pedía que se mostrara más como opción de pase. Luego el turno fue para Maximiliano Villa, al que le reclamó mayor proyección por su sector.
Aproximadamente al minuto 40, en medio de un clima tenso en las tribunas, el entrenador regresó al borde del corralito. Esta vez estaba mucho más activo: gesticulaba, señalaba espacios y gritaba indicaciones hacia el campo. Minutos después, apenas el árbitro marcó el final de la etapa, Falcioni caminó directamente hacia el túnel sin detenerse.
CABEZA BAJA. Tras un pésimo primer tiempo, el nuevo entrenador intentó buscarle la vuelta en el vestuario a un equipo que lucha por encontrar su identidad | FOTO: Nicolas Nuñez especial para LA GACETA.
El segundo tiempo mostró otra versión del entrenador. Aunque seguía disconforme con el rendimiento del equipo, se lo veía más templado. A los 53 minutos llamó a Nicolás Laméndola y habló con él durante casi dos minutos, cargándolo de indicaciones antes de un posible ingreso.
Pero el plan se interrumpió de golpe. Apenas terminada esta conversación y con el jugador al borde del campo listo para entrar llegó el gol del empate y el técnico explotó en un festejo efusivo. La jugada cambió todo: Laméndola volvió al banco y el equipo se dejó contagiar por el empuje del público.
Con el empate, Falcioni también elevó su nivel de participación. Se mostró mucho más activo, reclamó infracciones y finalmente decidió mandar a Laméndola a la cancha en reemplazo de Franco Nicola, quien recibió un fuerte apretón de manos al salir.
Durante gran parte del segundo tiempo, uno de los principales destinatarios de sus indicaciones fue Gastón Suso, al que le pedía constantemente que adelantara la línea defensiva. El otro fue Ezequiel Ham, con quien tanto él como Somoza mantuvieron un diálogo permanente. Desde ese momento el “Emperador” se volvió todavía más inquieto: caminó de punta a punta la zona técnica, llamó repetidas veces a Somoza y observó de reojo a los suplentes que entraban en calor.
Los minutos finales fueron una mezcla de ansiedad y reclamos. Tras la amarilla a Suso, el entrenador y su ayudante salieron rápidamente a ordenar a la defensa. Desde ese momento sus gestos de inconformidad fueron cada vez más frecuentes. Pedía mayor profundidad y más actitud. Los últimos gestos fueron nuevamente hacia Suso y al ingresado Ignacio Galván: al central le pedía calma; al lateral, que se mostrara como alternativa ofensiva.
Cuando llegó el penal que podía cambiar la historia, el técnico eligió otra actitud. No gritó ni se alteró. Tomó un poco de agua y se acercó lentamente a conversar con Somoza. La reacción posterior fue la más elocuente de la noche. Tras el disparo fallado por parte de Leandro Díaz, el rostro de Falcioni dejó ver decepción e impotencia.
Al finalizar el encuentro tanto el entrenador como el ayudante se quedaron unos segundos en la línea lateral, como buscando explicaciones. Luego el “Emperador” encendió un cigarrillo y abandonó el campo con una expresión que resumía toda la noche.
La sensación también se reflejaba en las tribunas. “Yo considero que Falcioni es una buena opción, nos hacía falta ya un entrenador con espalda que pueda manejar este grupo”, opinó Tomás Velarde, de 25 años. Luis Quinteros, en cambio, mostró una mirada más crítica. “Yo sí creo que es alguien idóneo para el cargo, pero el equipo que paró hoy fue desastroso”, sostuvo el hincha de 62 años.
Desde el plantel también hicieron referencia al nuevo entrenador. “Él vino para cambiarnos el chip. Es un técnico con mucha experiencia, así que tenemos que tratar de agarrar la idea que quiere”, relató Alexis Segovia. Por otro lado, Clever Ferreyra se refirió especialmente al mensaje que recibieron durante el entretiempo. “Nos dijo que no nos desordenemos, que estemos tranquilos y que movamos la pelota”, explicó. Finalmente, Ezequiel Ham también destacó la influencia del entrenador en el equipo. “Con la semana que hicimos con Julio se vio reflejado más que nada en el segundo tiempo lo que nos pidió”, narró.
La noche terminó sin triunfo, pero con un retrato claro del nuevo conductor del “Decano”: un técnico que trae nuevas ideas pero que no pudo plasmar su identidad en este debut.








