Fue figura de Tarucas en 2025, sufrió una dura lesión en el hombro y volvió contra Dogos

Juan Manuel Vivas, hooker mendocino, sufrió una grave lesión en el hombro durante una gira con Argentina XV que lo obligó a operarse y perderse el inicio del Súper Rugby Américas. Tras meses de recuperación, volvió a jugar y busca recuperar su nivel en un equipo donde ya supo ser protagonista.

A PURA POTENCIA. Vivas fue uno de los estandartes de Tarucas durantes 2025. A PURA POTENCIA. Vivas fue uno de los estandartes de Tarucas durantes 2025. @juanmavivas_

La vuelta al rugby muchas veces es una batalla más mental que física. Juan Manuel Vivas lo sabe bien. El hooker mendocino atravesó meses difíciles después de sufrir una lesión en el hombro durante una gira con Argentina XV en Europa, una situación que lo obligó a pasar por el quirófano y que lo dejó fuera de las primeras fechas del Súper Rugby Américas. El fin de semana pasado, sin embargo, volvió a vestir la camiseta de Tarucas y dio un paso importante en su regreso a la competencia.

Vivas ingresó en el segundo tiempo en lugar de José Calderoni y volvió a pisar la cancha después de un proceso largo, que incluyó cirugía, rehabilitación y mucha paciencia. Para un jugador inquieto como él, la recuperación fue un desafío complejo.

“La sufrí bastante. Nunca me había pasado esto de operarme y al principio fue muy duro estar quieto, sin poder hacer nada”, explicó el mendocino. La lesión se produjo en noviembre del año pasado, durante una gira de Argentina XV por Europa. En el primer partido del tour, frente a Munster en Irlanda, recibió un golpe en el hombro que terminó provocando una lesión seria. “Se me salió el hombro y se me cortaron dos ligamentos. Después teníamos que ir a Inglaterra, pero ya me dijeron que no iba a jugar. Cuando volví a Argentina me contacté con los médicos de la academia de la UAR y me dijeron que me tenía que operar”, recordó.

Ese momento marcó el inicio de un proceso que, más allá de lo físico, tuvo un fuerte componente emocional. El primer mes fue el más difícil, porque ni siquiera podía realizar actividad física. “El primer mes me tuvo comiéndome la cabeza porque no podía hacer nada. Soy bastante inquieto y tener que quedarme quieto fue la parte que más sufrí”, confesó. La recuperación coincidió además con la pretemporada de Tarucas. Mientras sus compañeros entrenaban con normalidad, él debía trabajar de manera diferenciada.

“Cuando Álvaro me llamó para volver a Tarucas me puse muy feliz, pero también sentí que tenía que hacer el doble de esfuerzo. En la pretemporada también la sufrí porque estaba apartado del grupo. Mientras los chicos hacían rugby yo estaba corriendo al lado”, contó.

A pesar de esas dificultades, la vuelta finalmente llegó. Y aunque todavía convive con algunos miedos lógicos después de una lesión de ese tipo, el primer partido le devolvió confianza.

“Sí, hay una carga emocional. Tenía miedo, y todavía tengo un poquito, de no poder estar al máximo como antes. Pero después del partido me sentí muy seguro con el hombro y eso me dejó muy tranquilo”, explicó.

Según el propio jugador, hay un momento clave que le permite dejar atrás esos temores. “La primera acción es fundamental. Cuando hacés la primera acción y ves que todo está bien, se te van todos los pensamientos y ya te enfocás en lo que tenés que hacer”, afirmó.

La vuelta a Tarucas también tiene un valor especial por el vínculo que construyó con el plantel durante la primera temporada de la franquicia. Vivas fue uno de los jugadores importantes del equipo en ese primer año y llegó a marcar varios tries, convirtiéndose en una pieza valiosa dentro del pack de forwards. Por eso, regresar al grupo fue una motivación adicional.

“Es una alegría inmensa. Tenía muchísimas ganas de volver y estaba esperando que Álvaro (Galindo) me llamara. Con los chicos tenemos una relación muy buena. Cambiaron algunos jugadores, pero la calidad humana que hay en el equipo es espectacular”, señaló.

El mendocino también se mostró sorprendido por el ambiente que encontró en Tucumán y por la forma en que se vive el rugby en la provincia. “La gente ya está en mi corazón. La calidad humana que hay acá es increíble. Siempre se habla de la región y de Tucumán, que les corre el rugby por la sangre, y es verdad”, dijo.

En su puesto, además, la competencia interna es intensa. Vivas compite con otros hookers que tuvieron buenos rendimientos en los primeros partidos del torneo, algo que, lejos de incomodarlo, considera positivo.

“Los otros hookers la están rompiendo. Jugaron muy bien en los primeros partidos y eso es muy lindo porque eleva el nivel de todos. Cada uno quiere ser mejor que el otro y eso hace que el equipo crezca”, analizó.

Para Vivas, esa competencia permanente es uno de los secretos del crecimiento de Tarucas dentro del Súper Rugby Américas. “Tenemos jugadores de mucha calidad en todos los puestos y siempre se busca mejorar. En los entrenamientos, en el scrum, en cada detalle hay una competencia linda que nos hace mejores”, explicó.

Fuera de la cancha, el mendocino también intenta proyectar su futuro. El rugby ocupa un lugar central en su vida, pero también apuesta por la formación académica. Actualmente comenzó a cursar una carrera vinculada a la ingeniería en modalidad online, una decisión que tomó para poder compatibilizar los estudios con el alto rendimiento. “Tengo tíos ingenieros y siempre me llamó la atención esa carrera. Desde segundo o tercer año del secundario que tenía ganas de estudiar algo relacionado con las matemáticas y las ciencias exactas”, contó.

Al mismo tiempo, reconoce que el crecimiento del rugby profesional en Argentina abre nuevas oportunidades para los jugadores. “Está muy bueno que el rugby argentino sea cada vez más profesional. Los clubes son fundamentales y tienen un sentimiento enorme, pero para los que queremos dedicarnos a esto es muy importante que el deporte crezca y te dé una estabilidad”, sostuvo.

Antes de llegar a Tarucas, Vivas ya había tenido otras experiencias dentro del sistema de alto rendimiento de la UAR. En 2024 participó de la pretemporada con Pampas y también formó parte de procesos juveniles con Los Pumitas.

Hoy, sin embargo, su foco está puesto en consolidarse en la franquicia y seguir creciendo. “Me encantaría poder vivir del rugby y en un futuro llegar a otro nivel, como Los Pumas. Pero ahora estoy muy feliz de estar acá, de poder mejorar mi nivel y de seguir sumando experiencia”, afirmó.

Mientras tanto, disfruta de la convivencia con varios compañeros de su misma generación. Muchos de ellos comparten edificio en Tucumán, lo que fortalece aún más el vínculo del grupo.

“Somos varios de la misma categoría y llevamos muchos años juntos. Vivimos en departamentos separados, pero en el mismo edificio. Siempre nos juntamos a tomar mate o a charlar un rato. Es muy lindo compartir eso”, relató.

Dentro del plantel, además, todos lo conocen por un apodo que lo acompaña desde las divisiones juveniles.

“A mí en el rugby me dicen ‘Porota’. Me lo pusieron cuando jugaba en la M15. Un señor del club nos presentó a un amigo y a mí como ‘Tota y la Porota’. A él no le quedó, pero a mí sí. Desde el seleccionado mendocino M17 ya me presentaba así y ahora todo el mundo me conoce como Porota”, contó entre risas.

Después de meses difíciles, Vivas volvió a la cancha. Y aunque el proceso de recuperación todavía continúa, su regreso representa una noticia importante tanto para él como para Tarucas, que recupera a un jugador que ya supo ser protagonista dentro del equipo.

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