Hace 20 Hs

Nuestra sociedad ha sido siempre víctima de depredadores. El principal depredador fue y es el Estado nacional; desde la época de la colonia, el virrey Sobremonte escapó a Córdoba  con el tesoro real. El presidente Rivadavia hizo un empréstito con los ingleses con el cual salió muy favorecido y nosotros jamás vimos el dinero, aunque tuvimos que pagar la deuda hasta el siglo XX. En el siglo pasado fueron excepcionales los presidentes y sus colaboradores  honestos y buenos administradores. Por lo general y después de mediados del siglo XX,  los gobiernos fueron corruptos y no hubo dinero que les alcanzara. Se crearon permanentemente nuevos impuestos, que llevó a una actitud defensiva de toda la sociedad, especialmente las empresas que compensan los aumentos de impuestos con aumentos de precios y con evasión impositiva. El círculo virtuoso que hizo eficaz al capitalismo se desmorona con actitudes depredatorias, y los que más sufren son los que dependen de un sueldo  o de una jubilación. Este “círculo” se torna vicioso y todos pierden. Las empresas que venden cada vez menos, el estado que inventa impuestos nuevos o se endeuda especialmente para mantener privilegios. Las obras de infraestructura no se realizan, baja el nivel de la educación, la atención en los hospitales y toda la sociedad decae, más allá de las riquezas del país. Las empresas buscan asociarse a los funcionarios, para obtener privilegios, así se profundiza la corrupción. La mayoría de las grandes empresas argentinas crecieron bajo la sombra del estado protector y corruptor. Sin embargo, una apertura brutal e indiscriminada, solo trae más miseria y desempleo.  La falta de imaginación e inteligencia de los funcionarios para encontrar soluciones, repercute en la calidad de vida de nuestra gente. Pero a ellos no les importa.

Esteban Tortarolo

etortarolo@gmail.com

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