No hace falta “matarse estudiando” para tener un año lectivo exitoso

Tres técnicas de estudio ayudan a que el aprendizaje sea mucho más llevadero.

PLANEADO. Conviene estudiar aplicando métodos con intervalos y pausas. PLANEADO. Conviene estudiar aplicando métodos con intervalos y pausas.
Hace 5 Hs

Implementar métodos que generen eficiencia en diferentes ámbitos de la vida hacen la diferencia entre disfrutar y no hacerlo. A no todos les gusta estudiar, a ellos les vienen bien. Pero también, por la simplicidad que demandan y los buenos resultados que se pueden obtener, las técnicas a los estudiosos también les resultan beneficiosas.

La neurociencia del aprendizaje intenta optimizar los métodos de enseñanza de modo tal que la memoria se potencie y la atención mejore. Los modelos de estudio vienen a deconstruir lugares comunes como “matarse estudiando” o “quemarse las pestañas”.

Creada por Francesco Cirillo a finales de los 80, la técnica Pomodoro, consiste en dividir el tiempo en intervalos de 25 minutos de trabajo ultra enfocado, seguidos de cinco minutos de descanso total. Cada cuatro "pomodoros", se toma un descanso largo (20-30 minutos). El nombre viene del reloj de cocina con forma de tomate (pomodoro en italiano) que usaba Cirillo para cronometrar sus sesiones. La base de la técnica es la atención sostenida de descansos cortos que evitan la fatiga cognitiva y el "bloqueo". 

El “Recuerdo Activo” tiene como concepto central el de la Psicología Cognitiva. En lugar de leer y releer pasivamente, hay que obligarse a recuperar la información de la memoria sin mirar los apuntes: se cierra el libro y se explica el tema en voz alta o responder preguntas de autoevaluación. El efecto de ésta metodología demuestra que el cerebro aprende más cuando intenta "sacar" información que cuando intenta "meterla". Cada vez que se hace el esfuerzo de recordar, se fortalecen las conexiones neuronales (sinapsis).

El psicólogo alemán, Hermann Ebbinghaus, que se destacó en el siglo siglo XIX es la referencia: fue el primero en estudiar científicamente la memoria. A partir de sus estudios se elaboró la técnica de “Repetición Espaciada”: repasar la información en intervalos de tiempo cada vez mayores. Por ejemplo: 1 día después, luego a los 3 días, a la semana, al mes. Ebbinghaus descubrió que olvidamos la información nueva de forma exponencial si no la repasamos lo que denominó “La Curva del Olvido”. Sin embargo, si repasamos justo antes de olvidar, la curva se aplana y el conocimiento se fija en la memoria de largo plazo.

Que éstas técnicas tengan en común intervalos y pausas es una causalidad. La ciencia indica que la síntesis de proteínas que permite que las neuronas se conecten físicamente ocurre principalmente durante el sueño REM. Si alguien estudia 12 horas seguidas sin dormir o sin pausas, está cortando un proceso indispensable para que estudiar sea un éxito.

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