NO SIRVE. El exceso de horas al estudiar sólo genera saturación.

Aprender no está relacionado necesariamente con pasar más y más horas frente a los apuntes. A esa conclusión llegan los especialistas en educación como Noelia Valle, profesora de fisiología de la Universidad Francisco de Vitoria en España y creadora del sitio de divulgación científica La Pizarra de Noe. Valle se ha ganado lugares en el prestigioso sitio The Conversation declarado de utilidad pública que también divulga información de rigor científico.
El aprendizaje efectivo no se basa en forzar al cerebro más allá de sus límites, afirmó la experta. "Se trata de entender y respetar la arquitectura cognitiva con la que todos operamos para minimizar el esfuerzo inútil y maximizar el aprendizaje profundo", agregó Valle. Lo que garantiza el aprendizaje es la calidad de la atención. Entonces, "más" no siempre es "mejor".
La atención tiene un límite
Según las investigaciones, el cerebro humano no puede mantener un enfoque de alta intensidad por cuatro o cinco horas seguidas. Después de los primeros 40 o 50 minutos, la capacidad de retención cae drásticamente.
Estudiar cansado genera una ilusión: uno siente que está leyendo, pero el cerebro no está guardando nada. El aprendizaje efectivo se basa, aseguró la educadora, "en ser más inteligentes en cómo presentamos la información a nuestro cerebro".
Si hay horas extras de estudio, solo ayudarán si son productivas y no sacrifican ningún aspecto de la salud física o mental. ¿Cómo saber si se ha llegado a esa clase de fatiga? Si uno lee la misma frase tres veces y no la entiende, hay que parar: el cerebro ya se "llenó", al menos, por esa jornada.







