
El estudio sobre consumo de sustancias psicoactivas en estudiantes de entre 12 y 18 años ha dejado informaciones que preocupan sobre la persistencia del consumo de alcohol y la novedad del crecimiento de las adicciones sin sustancias, sin bien hubo un cierto alivio en cuanto a que bajó el consumo de marihuana y casi es nulo el de la cocaína entre los adolescentes.
Se trata del primer estudio después de 11 años, realizado por la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar) y el Ministerio de Educación en 42 escuelas públicas y privadas de la provincia, entre marzo y octubre del año pasado.
Según el relevamiento, el alcohol es aún la sustancia más consumida y la edad promedio de inicio se mantiene entre los 14 y 15 años. Si bien esta situación no ha cambiado con respecto a hace una década, se ha detectado un fuerte crecimiento en el consumo de bebidas energizantes -principalmente entre varones- y en el uso de cigarrillos electrónicos o vapeadores, con mayor presencia en adolescentes mujeres. El secretario de prevención de adicciones, Lucas Haurigot Posse, dijo que “por primera vez vemos con mucha fuerza las adicciones sin sustancias”, en relación con las apuestas on line, las plataformas de juego y el uso problemático del celular.
Se trata de asuntos que ocupan a la sociedad desde hace relativamente poco tiempo, desde que se ha comenzado a advertir que se está afectando de diversos modos la salud mental, los vínculos sociales y el comportamiento. Por detrás de los hábitos compulsivos de las adicciones se pueden estropear las relaciones interpersonales, se generan ansiedad, depresión y estrés; puede haber caídas en la ludopatía y esto derivar en problemas económicos, así como aislamiento de quienes no logran manejar la adicción. Según explicó el funcionario, estos comportamientos “muchas veces llegan a configurar un cuadro adictivo en nuestros adolescentes y jóvenes”, lo que obliga a redirigir las políticas públicas hacia entornos virtuales.
En su opinión, el hecho de que haya habido un fuerte descenso en el consumo de marihuana y cocaína indica que han tenido efecto las campañas de los últimos tres años de concientización, lo que permite decir que hay en el amplio espectro de la juventud espacio para la reflexión y la conciencia social. Añadió que estos datos están en el Observatorio Argentino de Drogas y que se ha creado un centro de referencia en prevención de adicciones sin sustancias. Esto permite, por un lado, entender que las variables en salud mental siempre son dinámicas y que con estos números se puede saber a dónde dirigir la acciones; por otro lado, opina que se puede fortalecer campañas de prevención en entornos digitales.
Es, por cierto, un gran desafío porque la sociedad -desde los padres hasta las autoridades- no sabe aún qué se debe hacer y se van ensayando respuestas aisladas. Estudiar a partir de datos estadísticos es una buena primera forma de saber por dónde empezar a enfrentar estos problemas.






