CONMOCIÓN. La víctima, María Chazarreta, fue asesinada a cuchilladas por su concubino, Ramón "Picadillo" Jiménez.

La localidad de El Aibe, en el departamento santiagueño de Banda, no sale de la conmoción tras un brutal femicidio seguido de suicidio que dejó a tres niños sin sus padres. La víctima, María Chazarreta (30), fue asesinada a cuchilladas por su concubino, Ramón "Picadillo" Jiménez (36), un conocido pastor evangélico de la zona.
El horror salió a la luz cerca de las 8 del viernes, cuando la hija mayor de la víctima, de apenas 12 años, llegó a su humilde vivienda. La niña había pasado la noche en la casa de una familiar y regresaba para prepararse antes de ir a la escuela. Al ingresar, se topó con una escena desoladora: sus dos hermanos menores lloraban desconsoladamente.
Al preguntar qué sucedía, su hermano de 8 años le dio una respuesta que anticipaba la tragedia: "Mi papi le hizo daño a mi mami". Creyendo que encontraría a su madre golpeada, la niña se dirigió a la habitación, cuya puerta estaba cerrada. Al abrirla, descubrió a María ensangrentada y sin vida sobre la cama. Tras intentar reanimarla sin éxito, corrió a pedir auxilio a familiares que residen a pocos metros del lugar.
Cuando el personal del Destacamento Policial de El Aibe arribó a la propiedad, constató que la habitación presentaba un gran desorden y manchas de sangre en el suelo, signos evidentes de una violenta lucha previa. Al parecer, la mujer llevaba varias horas fallecida.
El testimonio del niño de 8 años fue clave y estremecedor: le indicó a los uniformados que había visto a su padre atacar a su madre con un cuchillo para luego huir de la vivienda. Según los primeros informes del médico forense, Chazarreta presentaba múltiples cortes en el rostro y el cuerpo, siendo dos heridas punzopenetrantes en el abdomen las que habrían resultado letales.
En el lugar trabajaron efectivos de la División Policía Científica realizando tareas de planimetría y fotografía, bajo las directivas del Fiscal Coordinador de la Circunscripción de Banda y Robles, Ignacio Guzmán, y el Fiscal de turno, Álvaro Yagüe.
El final del femicida
Con los datos aportados por los menores, la Policía desplegó de inmediato un intenso operativo para dar con el paradero de Jiménez, utilizando personal de la División Canes para el rastrillaje terrestre y drones para el escrutinio aéreo.
El desenlace se confirmó a escasos 100 metros de la escena del crimen. En medio de una zona montuosa, los efectivos hallaron el cuerpo de Ramón Jiménez pendiendo de un árbol.
Paradójicamente, el pastor evangélico era definido por los vecinos como una persona carismática y apreciada.
Los tres hijos menores de la pareja se encuentran actualmente contenidos por sus familiares, mientras la Justicia avanza con la investigación para establecer el móvil que desató la tragedia en la vivienda de El Aibe.







