APORTES. La vinaza contiene materia orgánica provechosa para los suelos.

Consolidado el manejo agronómico básico de la vinaza, la investigación entró en una etapa más estratégica. El foco, actualmente, no está solo en resolver un problema ambiental, sino en optimizar el sistema y anticipar riesgos.
Una línea central es el estudio de la dinámica del nitrógeno aportado por la vinaza: cómo se transforma en el suelo, en qué tiempos se libera y cómo interactúa con la fertilización convencional. Comprender estos procesos permite ajustar prácticas y evitar interpretaciones simplificadas.
Con concentraciones del orden de 1 a 1,5 g/L, el interés ya no estaba puesto solo en el valor absoluto del nutriente, sino en su comportamiento en el sistema suelo. Empezaron a considerarse los procesos de mineralización, los tiempos de liberación y su incorporación a las fracciones orgánicas. Comprender esta dinámica resulta clave para evaluar posibles sinergias con la fertilización convencional y evitar interpretaciones erróneas del aporte nutricional.
Otras combinaciones
Otra línea relevante es la combinación de subproductos agroindustriales, como cachaza y cenizas junto con vinaza. Los ensayos muestran mejoras en algunos parámetros del suelo y en el rendimiento de los cultivos, además de una posible reducción de salinidad en comparación con aplicaciones directas.
También se trabaja en suelos de menor capacidad productiva, con aplicaciones frecuentes y de menor volumen en cada una de las mismas, integradas con labores mecánicas que favorecen la mineralización y el aprovechamiento de nutrientes.
Finalmente, se desarrollan ensayos de largo plazo y mapas por ambiente que permiten identificar zonas con distinto nivel de riesgo. Esta información fortalece el concepto de manejo diferencial: no todos los suelos responden igual y las recomendaciones deben ajustarse a cada realidad.
Después de más de diez años de trabajo sostenido, Tucumán cuenta con información local que respalda el uso agrícola de la vinaza bajo criterios técnicos claros. El desafío actual no es solo sostener el sistema, sino mejorarlo, hacerlo más preciso y adaptarlo a la diversidad de ambientes de la provincia.
La experiencia demuestra que la vinaza puede incorporarse al suelo sin afectar su calidad, siempre que su manejo se base en conocimiento científico, monitoreo continuo y decisiones ajustadas a cada contexto productivo.
El informe completo, publicado en la revista Avance Agroindustrial de la Eeaoc, está disponible en: https://www.avance.eeaoc.org.ar/articulo/manejo-agricola-de-la-vinaza-en-tucuman/






