Remo

El entrenamiento con máquina de remo destaca como una de las actividades de bajo impacto más integrales dentro del gimnasio. Su capacidad para involucrar múltiples grupos musculares simultáneamente favorece tanto la pérdida de peso como el desarrollo de la fuerza física. Debido a esta eficiencia, la disciplina representa una excelente inversión de tiempo para las personas que buscan obtener resultados visibles y concretos en periodos breves.
Al activar la casi totalidad de los músculos principales, el remo garantiza un trabajo corporal completo y equilibrado. Las piernas, especialmente los cuádriceps, isquiotibiales y glúteos, asumen el rol de motores principales durante cada ejecución del movimiento. Complementariamente, los sectores abdominal y lumbar estabilizan el tronco, permitiendo una transferencia efectiva de la potencia hacia la parte superior del cuerpo en cada sesión.
Los beneficios de la máquina de remo
Al trabajar tantos grupos musculares simultáneamente, el remo eleva con rapidez la frecuencia cardíaca, mejorando la resistencia aeróbica y anaeróbica. Esto la vuelve especialmente adecuada para entrenamientos de alta intensidad por intervalos (HIIT), una modalidad que maximiza la quema de calorías en períodos breves.
A diferencia de correr, se trata de un ejercicio de bajo impacto. El movimiento fluido y el hecho de permanecer sentado reducen la carga sobre rodillas, tobillos y zona lumbar, por lo que es una opción segura para personas que deben evitar los golpes repetitivos.
Además, el movimiento de tracción fortalece los músculos de la espalda alta, como los dorsales y hombros posteriores, que frecuentemente se encuentran debilitados debido a las horas que pasamos sentados. Esto contribuye a mejorar la postura y combatir el encorvamiento.
Cómo usar la máquina de remo correctamente
Tal como su nombre lo indica, este ejercicio simula el gesto de remar en el agua y requiere coordinar cuatro fases principales para ejecutarlo de manera efectiva, evitando concentrar toda la fuerza únicamente en brazos o espalda.
La posición inicial se realiza con las piernas flexionadas, rodillas juntas y tobillos flexionados con los talones levemente levantados. El tronco debe estar inclinado hacia adelante desde la cadera, mientras que los brazos se mantienen extendidos hacia el frente sujetando la empuñadura con un agarre relajado. Antes de comenzar, es fundamental asegurarse de que la cadena o cuerda esté tensa para aplicar correctamente la fuerza desde el primer movimiento.
- Fase de potencia: primero se debe empujar con fuerza con las piernas hasta casi extenderlas por completo. Cuando están a medio camino, se inclina el tronco hacia atrás. Finalmente, los brazos tiran de la empuñadura hacia el abdomen, justo debajo de las costillas. La posición final incluye piernas extendidas, tronco ligeramente inclinado hacia atrás y la empuñadura en contacto con el cuerpo.
- Fase de recogida: el regreso comienza extendiendo los brazos hasta que superan las rodillas y llevando el tronco nuevamente hacia adelante. Cuando la parte superior del cuerpo está en posición, se doblan lentamente las rodillas, permitiendo que el asiento se deslice de vuelta al punto de partida.
Según las recomendaciones técnicas, la fase de impulso debe ser rápida y explosiva, mientras que la fase de recogida debe realizarse al doble de tiempo: más lenta y completamente controlada.








