Cartas de Lectores II: el paso del tiempo

Hace 4 Hs

A veces uno toma conciencia real de las cosas cuando justamente la realidad te enfrenta. Graciosamente pero con un dejo de nostalgia, o no sé cómo describirlo, me pasó algo así.  Soy consciente de mi edad, pero siempre luchando para mantenerme ágil y fuerte con ejercicios todos los días, cuidado del cabello semanal, cremas de buena calidad, dieta sana, ropa moderna,  etc. etc. Como esta sociedad descarta “lo viejo”, quería mantenerme “en forma”... como se dice habitualmente. Pasó que tomé ese ómnibus interno que transporta pasajeros hacia o desde el avión en el aeropuerto, y estaba parada sujetándome para el buen equilibrio, cuando una jovencita amorosa dijo: “¿Quiere mi asiento, señora?”. Me di vuelta a buscar a la anciana a la que probablemente iba dirigido el ofrecimiento, y... ¡no había nadie!  ¡Sólo yo! Comencé a sonreír a esa jovencita tan educada, feliz de ver que todavía existen, le agradecí y me mantuve estoicamente de pie .Último intento de seguir “autopercibiéndome” (término tan común hoy) “en forma” y me  “entregué“ .La joven me vio tal cual soy: una señora grande, tontamente luchando con lo que es inexorable e innegable: el paso del tiempo. Me bajé, continué sonriendo ya divertida y fui a buscar mi equipaje. Allí nadie se ofreció a alcanzármelo. levanté mi valija pesadita sola... ¡Sola! Un pequeño consuelo: ¡Podía! Entonces me dije: “Crecidita pero aún no descartable!” Está bueno envejecer. Es la ley de la vida. Solo hay que hacerlo con dignidad y respeto por los años vividos. Y esperar de los jóvenes ese mismo respeto o educación cuando se cruzan con nosotros.

María Estela López Chehín                  

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