DECISIÓN. La elección del nuevo integrante de la familia debe ser bien meditada. IMAGEN CREADA POR IA.

Tener una mascota es siempre una responsabilidad porque se tiene a cargo un ser vivo. Eso ya es importante. La relevancia de la decisión crece, sobre todo para quien la tendrá a cargo porque las investigaciones vienen mostrando que los animales generan un beneficio biológico. Instituciones como el Human Animal Bond Research Institute (HABRI) publicaron informes que recomiendan animales basándose en objetivos de salud específicos.
No existe un animal "perfecto" de forma universal, pero sí existe el animal ideal para el estilo de vida. La ciencia y la psicología han estudiado mucho cómo la convivencia con animales afecta nuestra salud. El perro es ideal para actividad física y atractivo para que los niños dejen las pantallas, ya que obliga a salir al mundo real. Un canino requiere caminatas, juegos de pelota y carreras. Los estudios demuestran que tener un perro reduce el cortisol (hormona del estrés) y aumenta la oxitocina tanto en niños como en adultos.
Por su parte, el gato es el animal justo para espacios pequeños y aporta calma. Son independientes y su ronroneo tiene una frecuencia vibratoria que, según investigaciones médicas, ayuda a mejorar la densidad ósea y a reducir la presión arterial.
Los animales pequeños, como Cobayas o Conejos, para los niños son el primer nivel ideal para aprender de responsabilidad, sin el compromiso a largo plazo de hacerse cargo de un perro.
Los peces y aves se recomiendan más para entornos de meditación o para enseñar responsabilidad básica a niños muy pequeños. No muestran los mismos efectos protectores en el cerebro que los perros y gatos, pero mejoran el estado de ánimo (felicidad general), pese a carecer de la estimulación cognitiva única que da un mamífero que interactúa con uno mismo.
Soluciones
Los resultados de las investigaciones demuestran que un problema vinculado a la salud mental o física puede ser atenuado y hasta solucionado también por los animales. Por ello es que la medicina que busca desarrollar con más rapidez el campo de la prevención antes que el del tratamiento de enfermedades, mira con un alto grado de seriedad la asistencia animal para la programación de terapias médicas. El concepto se ha redefinido: no se trata de “elegir una mascota”, sino un ser vivo con un temperamento afín a la propia genética y niveles de energía.







