De Barcelona a Ucrania, en caravana: la misión solidaria que moviliza a cuatro tucumanos

Ernesto Caram y otros tres tucumanos, participarán del 42° Corredor Humanitario hacia Ucrania. “Si hubiese nacido allá, hoy estaría bajo las bombas”, reflexiona.

DESPLIEGUE. 40 conductores participarán de esta iniciativa solidaria. DESPLIEGUE. 40 conductores participarán de esta iniciativa solidaria.
Ariane Armas
Por Ariane Armas 18 Febrero 2026

Por estos días, mientras organiza listas de conductores, coordina cargas y revisa detalles logísticos, Ernesto Caram (h) piensa en algo más simple y más profundo. Él quiere ayudar. El joven tucumano  radicado en Barcelona será uno de los conductores del 42º Corredor Humanitario con destino a Ucrania, una misión solidaria que transportará ambulancias y material sanitario hacia la ciudad de Odesa, en plena zona afectada por la guerra.

“En mi familia siempre se inculcó esto de dar por el otro sin recibir nada a cambio”, cuenta. Esa raíz solidaria -que él define como parte de su cultura- lo acompañó desde Tucumán hasta Europa. Hace algunos años se mudó a Cataluña y allí la vocación de servicio encontró un nuevo cauce, ya que decidió acompañar el trabajo que lidera su tía, la religiosa tucumana Sor Lucía Caram, al frente de la Fundación del Convento de Santa Clara.

“Si uno la conoce de cerca, sabe que es una persona que incita mucho a movilizarse”, dice. Cuando comenzó la guerra, Sor Lucía impulsó corredores humanitarios hacia el territorio ucraniano. Este será el número 42. “Insistí mucho para participar. Y me dijo: ‘¿Querés participar? A trabajar’”.

Y ellos no serán los únicos nacidos en el Jardín de la República que participarán de la misión, ya que Tulio Toledo Bigón y Santiago Albarracín también formarán parte.

Coordinar, cargar y conducir

La caravana estará compuesta por 21 vehículos -entre ellos 10 ambulancias- y decenas de voluntarios de distintas partes del mundo. Ernesto tiene a su cargo la coordinación de casi 40 conductores. Además, colabora en la carga de equipamiento: generadores, insumos médicos y ayuda humanitaria. Y, llegado el momento, tomará el volante de una de las ambulancias.

“Cuando uno empieza a ver los números y la cantidad de gente involucrada parece un reto enorme. Pero cuando todos apuntan para el mismo lado, con el corazón al frente, es muy sencillo organizar”, reflexiona.

No obstante, esta no es su primera experiencia solidaria. En Tucumán participó durante más de seis años en AFS Intercultura, donde incluso fue tesorero. También integró proyectos de la Fundación León y colaboró en iniciativas de apoyo escolar en barrios vulnerables. Aunque reconoce que esta misión tiene otra dimensión.

“Para una causa tan grande como esta es la primera vez”.

SOLIDARIDAD. Sor Lucía Caram en una de las misiones anteriores. SOLIDARIDAD. Sor Lucía Caram en una de las misiones anteriores.

La bendición antes de partir

La caravana tendrá su punto de partida simbólico en la Sagrada Familia. Allí se celebrará una misa por la paz presidida por el cardenal Juan José Omella, en la que se bendecirán las ambulancias y los conductores.

Luego habrá un acto institucional con autoridades como Jaume Duch, consejero de Acción Exterior y Unión Europea de la Generalitat de Cataluña, el alcalde de Barcelona y el cónsul de Ucrania. También participará una coral de niños ucranianos, como símbolo de esperanza.

Según expresó Sor Lucía en declaraciones públicas, cada ambulancia enviada “puede salvar más de cien vidas” en el frente o dar soporte a decenas de personas en zonas críticas. El objetivo es sostener una red de ayuda constante mientras dure el conflicto.

“Si hubiese nacido allá…”

Ernesto no esquiva la dimensión humana del drama. “Yo estudié en la universidad, trabajo como una persona normal. Si hubiese nacido en Ucrania, ahora mismo estaría en un frente recibiendo bombas y balas y rezando por mi vida”, dice. Esa conciencia de azar y privilegio es lo que lo impulsa.

Habla de orgullo cuando menciona sus raíces y manifiesta: “Siempre llevo a Tucumán en el corazón. Siento que todavía no salí de ahí. Somos cuatro tucumanos participando en la caravana y poder poner a Tucumán en el mapa en una obra así me llena muchísimo”.

En la organización confluyen voluntarios de Ghana, Colombia, Argentina y distintos puntos de Europa. También hay empresas y gobiernos que aportan recursos debido a que  el 90% del financiamiento proviene del sector privado. Pero, para él, el aprendizaje es otro.

“Cuando la gente ve la bondad, quiere participar. En este mundo hay más gente buena que mala. Cuando uno abre el corazón y muestra lo que hace, mucha gente se suma”.

El deseo final viene cargado de esperanza. Ernesto quiere  que este sea el último corredor humanitario: “Ojalá el próximo sea solo para organizar una fiesta por el fin de la guerra”.

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