Juan Fernández Lobbe destacó el crecimiento de Tarucas y su integración al sistema de Los Pumas

El asistente de Los Pumas recorrió el centro de alto rendimiento, valoró el crecimiento en infraestructura y madurez deportiva y aseguró que la franquicia del NOA “ya es un eslabón consolidado” en el proyecto nacional del rugby argentino.

IMPRESIONADO. Fernández Lobbe destacó el crecimiento de la infraestructura de El Salvador. IMPRESIONADO. Fernández Lobbe destacó el crecimiento de la infraestructura de El Salvador. María Silvia Granara/LA GACETA.
Benjamín Papaterra
Por Benjamín Papaterra 13 Febrero 2026

En silencio, pero con la mirada atenta de quien sabe exactamente qué está buscando, Juan Fernández Lobbe recorrió cada rincón del centro de alto rendimiento de El Salvador. El entrenador asistente de Los Pumas llegó para acompañar, observar y dialogar. Pero también para confirmar algo que desde hace tiempo se viene construyendo en el norte: Tarucas ya no es un proyecto en formación, sino un eslabón consolidado dentro del sistema argentino.

“Vengo a acompañar”, explicó Lobbe. Y esa palabra (acompañar)  fue el eje de su visita. Desde el staff nacional, el objetivo es claro: fortalecer la cadena formativa que comienza en los clubes, pasa por academias y franquicias, y desemboca en el seleccionado mayor. “Nos gusta estar cerca de los jugadores que son la siguiente base después de los clubes. Venimos a intercambiar, a charlar de rugby. No es solo dar, también es recibir”, dijo.

Lo primero que lo impactó fue la infraestructura. “Gratamente sorprendido por el avance en las instalaciones. Es impresionante cómo evolucionó desde la visita del año pasado”, aseguró mientras recorría la sala de videoanálisis, el gimnasio ampliado y las oficinas renovadas. “Es un esfuerzo enorme haber conseguido este centro regional. Se nota que se está trabajando para seguir creciendo”, indicó.

Fernández Lobbe trabajó en aspectos de las formaciones fijas e hizo énfasis en el line. Fernández Lobbe trabajó en aspectos de las formaciones fijas e hizo énfasis en el line. María Silvia Granara/LA GACETA.

Pero más allá del cemento y las máquinas, Lobbe observó algo que para él es aún más determinante: la madurez deportiva. “Se nota que es un equipo con un año de trabajo encima. La intensidad con la que entrenan, la forma en que están organizados… hay muchas similitudes con la metodología de Pumas. Eso es lo bueno: trabajar en equipo”, explicó.

La idea es clara. No se trata de imponer un modelo desde arriba, sino de construirlo en conjunto. Lobbe mantiene diálogo permanente con Álvaro Galindo y el staff tucumano para ajustar detalles específicos. En esta visita, el foco estuvo puesto en dos aspectos centrales: el line y el contacto. “¿Cómo hacemos que nuestros forwards lean mejor el juego? ¿Cómo mejoramos los detalles en el contacto? De esas conversaciones salen aportes concretos”.

Lobbe también presenció el amistoso de pretemporada y participó del análisis posterior. “Típico partido de arranque de año. Pero creo que Tarucas tiene claro hacia dónde quiere ir. Tiene clara la cultura que quiere representar en el NOA y eso es muy importante”, dijo.

Esa identidad, profundamente ligada a la tradición del rugby tucumano, se sostiene en un pack dominante. “Me parece que empieza por un pack de forwards fuerte. Eso es lo que van a buscar y tienen jugadores que pueden ayudarlos en eso”, señaló. Además, destacó la evolución de quienes ya venían del proceso anterior y la aparición de nuevos perfiles físicos que lo sorprendieron.

El crecimiento no es aislado. Forma parte de un engranaje mayor. “Son 27 contratados por franquicia. Eso te da casi 120 jugadores entrenando con los mismos hábitos, las mismas costumbres que en Pumas. Es espectacular”, explicó. A ese número se suman invitados, academias y clubes. Un embudo formativo que, según Lobbe, empieza a dar frutos concretos.

Para el ex tercera línea, el profesionalismo va mucho más allá de cobrar un sueldo. “Ser profesional es cómo te preparás, qué foco le ponés a cada cosa. Y eso se está transmitiendo muy bien. Los jugadores llegan a la franquicia con buenos hábitos y empiezan a entender cómo queremos entrenar en Pumas”, dijo.

La clave está en la coherencia metodológica. Durante el año, entrenadores de franquicias visitan prácticas del seleccionado, intercambian información y comparten criterios. “Nosotros hacemos esto para lograr esto, y lo hacemos de esta manera. Ahí viene el diálogo y vamos evolucionando juntos”, contó.

El objetivo final no es solo nutrir al seleccionado mayor, sino fortalecer todo el ecosistema: el Seven, la selección femenina, Los Pumitas. “Lo mejor que hace todo esto es que el rugby argentino siga creciendo. Que Pumas esté lo más alto posible, que el Seven esté lo más alto posible. Entre todos ir mejorando”, describió.

Lobbe lo resume con una frase sencilla pero contundente: preparar al jugador para que, cuando le llegue la oportunidad, esté listo. “Después dependerá de muchas razones si se consolida o no. Pero lo que queremos es que esté lo mejor preparado para tomarla”, dijo.

Incluso contempla el escenario en que un jugador no llegue al seleccionado. “Si no les toca estar en Pumas, cuando termine su carrera tienen que estar formados para ser buenas personas. Eso también es parte del sistema”, insiste.

En El Salvador no hubo discursos grandilocuentes. Hubo mate, charlas técnicas, correcciones puntuales y mucho intercambio. Para Lobbe, ese es el verdadero motor del crecimiento: la construcción colectiva.

Tarucas ya no es solo una franquicia emergente del norte. Es un eslabón activo dentro de un proyecto nacional que busca sostener en el tiempo el nivel de Los Pumas. Y si la evolución que vio Lobbe se mantiene, el embudo formativo seguirá produciendo jugadores cada vez más preparados. El mensaje fue claro: acompañar, dialogar y mejorar. El resto será consecuencia.

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