La pista de la droga y los encuentros sexuales: la peligrosa trama detrás del crimen de Érika Álvarez
Lo que en un principio se describió como una actividad de "dama de compañía", derivó en una línea investigativa que apunta a reuniones privadas marcadas por el consumo de sustancias y la participación de figuras del poder y el hampa.
La pista de la droga y los encuentros sexuales: la peligrosa trama detrás del crimen de Érika Álvarez

La investigación por el crimen de Érika Antonella Álvarez puso la lupa sobre la vida social de la víctima y los eventos a los que asistía antes de su trágico final. Lo que en un principio se describió como una actividad de "dama de compañía", derivó en una línea investigativa que apunta a reuniones privadas marcadas por el consumo de sustancias y la participación de figuras del poder y el hampa.
Según consta en el expediente, Érika solía asistir a una propiedad alquilada en El Cadillal. El locatario de dicha vivienda no era otro que C. F. B., alias "El Mayor", el líder narco paraguayo con quien la joven mantenía un vínculo sentimental. Allí se habrían realizado reuniones en las que la víctima participaba activamente.
Sin embargo, el foco también se centra en el acusado, Felipe Sosa. En las audiencias, el exmilitar admitió con crudeza: "Con el perdón de la familia, con ella nos juntábamos a consumir". Los investigadores sostienen que Sosa tenía preferencia por los encuentros sexuales grupales (tríos), y sospechan que Érika pudo haber sido convocada a una de estas citas en el domicilio de Yerba Buena, lugar donde finalmente habría sido asesinada.
Un elemento que añade tensión a este escenario son las amenazas. Los familiares de la joven revelaron que ella les había manifestado su temor tras recibir mensajes intimidatorios de una mujer desconocida. La querella ha solicitado formalmente que se identifique a todos los participantes de estas fiestas para determinar si el móvil del crimen nació en la intimidad de esos encuentros.







