Lluvias desparejas y caminos en crisis: el campo tucumano, en alerta por el impacto del temporal

Las lluvias registradas en Tucumán dejaron un panorama dispar en las zonas productivas de la provincia. Mientras que el agua resulta clave para el desarrollo de los cultivos, el exceso en algunos sectores, especialmente en el sur, generó serias complicaciones, sobre todo en materia de accesibilidad y estado de los caminos rurales.
Así lo explicó a LA GACETA Hugo Meloni, presidente de la Asociación de Productores Agrícolas y Ganaderos del Norte (Apronor), quien señaló que “el agua es uno de los factores que el productor no puede manejar y, al mismo tiempo, uno de los más necesarios”. No obstante, advirtió que las precipitaciones no fueron uniformes. “La zona sur de Tucumán está muy comprometida porque cayó mucha agua en muy poco tiempo, a diferencia del este de la provincia o del oeste santiagueño, donde las lluvias fueron menores”.
Uno de los principales problemas derivados del temporal es el deterioro de los caminos secundarios y terciarios. Meloni remarcó que “los caminos rurales ya venían en mal estado y, con estas lluvias, muchos se volvieron prácticamente intransitables”. Se trata en su mayoría de trazados de tierra o ripio, fundamentales para el acceso a los campos. “El productor trata de no circular cuando llueve para no dañarlos más, pero tampoco puede esperar demasiado porque necesita monitorear los cultivos y estar presente en el lote”, explicó.
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En cuanto al impacto directo sobre la producción, el titular de Apronor sostuvo que, en términos generales, no se registraron daños significativos por desbordes de ríos. Sin embargo, reconoció que hubo sectores puntuales afectados por anegamientos. “No hablamos de pérdidas generalizadas, pero sí de lotes donde el agua quedó acumulada porque el suelo no llegó a absorber semejante cantidad en tan poco tiempo”, detalló.
De cara a los próximos meses, Meloni advirtió que será indispensable avanzar con tareas de recuperación vial. “Ya pasó la etapa más crítica, que es la siembra, pero ahora vienen las aplicaciones y, a partir de abril o mayo, la cosecha. Es urgente que se pongan manos a la obra con los caminos para evitar problemas al momento de sacar la producción”.
Respecto a las expectativas para el sector en 2026, el dirigente rural se mostró moderadamente optimista. “Si hay agua -sin que sea excesiva-, el productor ya tiene gran parte de la batalla ganada. Las mayores pérdidas en agricultura suelen darse por sequía”, señaló. En ese marco, consideró que podría tratarse de una buena campaña, aunque advirtió que los precios internacionales se mantienen “estables, pero más bien deprimidos”.
Meloni también se refirió al contexto económico nacional y al impacto de las retenciones. Si bien reconoció que la reducción aplicada por el Gobierno ayudó a compensar parcialmente la baja de precios, fue contundente: “Una merma del 2% en la soja ayuda, pero no es la solución. En el norte no somos competitivos con retenciones; necesitamos que bajen a cero para que la actividad sea viable desde el punto de vista económico”.
Finalmente, reiteró que sin cambios estructurales y sin mejoras en infraestructura, el futuro del sector en el norte del país seguirá siendo complejo, aun cuando las condiciones climáticas acompañen.







