Anorexia, quiebra y mudanza: la modelo tucumana Lara Bernasconi habló de los momentos más duros de su vida

De vender cuentos a sus vecinos en Tucumán a conquistar las pasarelas del mundo. La modelo y empresaria repasa su camino al éxito, la lucha contra la anorexia y cómo el quiebre económico de su familia la impulsó a valerse por sí misma.

Lara Bernasconi junto a su marido Federico y su hijo Iñaki. Lara Bernasconi junto a su marido Federico y su hijo Iñaki. Foto: Marcelo Rodríguez
Hace 4 Hs

Corría el año 1995 y Tucumán estaba a punto de hacer el traspaso del gobierno de Ramón "Palito" Ortega al de Antonio Bussi. En el plano nacional, Carlos Saúl Menem acababa de asumir de forma anticipada. A escala macro, en el mundo occidental crecía una tendencia cada vez más abrumadora que generaba grandes expectativas entre las mujeres: el supermodelaje. En este contexto, creció Lara Bernasconi, la modelo tucumana que conquistó pasarelas en todo el país y el mundo y que estuvo en diálogo con el diario La Nación, donde repasó algunos de los hitos de su carrera y vida personal.

Con solo 17 años, Lara Bernasconi abandonó la provincia de Tucumán para dedicarse a ampliar sus horizontes. “No encontraba qué estudiar. Sentía que nada me apasionaba”, contó en la entrevista a la periodista Lupe Torres. Pero pese a la incertidumbre, Bernasconi ya contaba con un punto fuerte y cierta experiencia. Desde sus 14 años trabajaba para producciones de modelaje por las que recibía sus propios ingresos.

Ese fue el gancho que la catapultó a Buenos Aires, donde logró independizarse. Desde los 8 años, vendía cuentos a sus vecinos y con lo recaudado logró comprarse juguetes. “Siempre fui muy de rebuscarme, de salir, de tener mi plata. Mi primer bebote me lo compré yo. Siempre fui muy emprendedora”, relató la ahora empresaria, que lanzó “Rum Rum”, su marca de ropa para niños hace tres años.

Lara Bernasconi en Buenos Aires: los embates en una vida independiente

Aunque en su mudanza a Buenos Aires logró encontrar amigas y su familia nunca la abandonó, las pasarelas le habían valido cierta reprobación por parte de su padre. “Mi familia era muy conservadora”, recordó en la charla. “Yo me mostraba en microbikini y de repente mi papá, totalmente tradicional, conservador, no lo podía acreditar. Le parecía un horror”, contó. Pero con el tiempo, la familia se amoldó a su trabajo.

La carrera le trajo otras dificultades que acarrearon problemas de salud. Durante cinco años, en su época de mayor exposición, padeció anorexia, un cuadro propiciado por el mundo del modelaje. En una época en que las referencias eran los cuerpos como el de Kate Moss, las presiones empezaron a pesar. “Tenía miedo de decir: ‘¿Qué voy a hacer? Dependo de mí misma. ¿Cómo hago yo para entrar en estos vestidos?’. Es como que te empezás a traumar y a eso me refiero con la vulnerabilidad”, repasó la modelo.

Pese a tener que valerse por sí misma, su familia nunca la abandonó. Pero otro de los momentos críticos para Bernasconi llegó con el quiebre de su familia. “Tuve muy buena situación económica, pero después papá se fundió. Entonces ahí viví lo que era tener todo y después nada”, dijo la empresaria. “Llegué a comer un paquete de galletitas por día, porque tenía que pagar el alquiler”, recordó también. Aunque costó, el momento le sirvió de impulso para crecer y salir adelante.

Hoy, Bernasconi vive en Buenos Aires y se pasea durante los veranos por las playas de Punta del Este. Está en pareja con el empresario Federico Álvarez Castillo desde 2015 y juntos tienen un hijo, Iñaki, de 8 años. Pero la familia es más grande, porque están también los hijos que él tuvo con su anterior pareja, Paula Cahen D’Anvers: Indalecio y Luna.

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