DISTANCIADOS. Milei asistirá a la cumbre; Lula confirmó que no irá.

El Mercosur y la Unión Europea firmarán mañana en Asunción (Paraguay) un acuerdo que creará una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, con el objetivo declarado de buscar una “tercera vía” frente a Estados Unidos y China, pero que genera cortocircuitos con el sector agrícola europeo e industriales de Brasil y Argentina.
Los dos bloques juntos representan el 30% del PBI mundial y comprenden más de 700 millones de consumidores, aunque la inminente firma es resistida por agricultores y ganaderos europeos que se movilizan en protestas contra el pacto.
La Comisión Europea negocia desde 1999 este acuerdo con los miembros fundadores del Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) y Bruselas aprobó su texto el viernes pasado.
La ceremonia de firma comenzará mañana al mediodía en la capital de Paraguay, que recibió en diciembre la presidencia rotativa del bloque sudamericano al que también pertenece Bolivia. Participarán Javier Milei (Argentina), Yamandú Orsi (Uruguay) y Santiago Peña (Paraguay). Por su parte, Luiz Inácio Lula da Silva confirmó que no estará presente. Precisamente, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, viajará hoy a Rio de Janeiro junto a António Costa, el presidente del Consejo Europeo, antes de volar rumbo a Asunción. Allí se reunirán con el presidente de Brasil.
“Brasil es un socio clave de la Unión Europea en los ámbitos del comercio, la inversión, el clima, el multilateralismo (...), la democracia y los derechos humanos”, indicó el Consejo Europeo en un comunicado. Por esa vía se enteraron los funcionarios de la Casa Rosada y de la Cancillería argentina. En ambas dependencias se señala que esa previa le hará perder fuerza a la cumbre en Asunción. Asimismo, la redacción del texto ha generado malestar entre las autoridades nacionales, ya que le asigna un rol preponderante al gigante sudamericano en desmedro del resto de los miembros del Mercosur.
Lula jugó un papel crucial en el avance del tratado pero no consiguió que se firmara en diciembre en Foz de Iguazú, consigna la agencia AFP. En el bloque, además, cada vez más se evidencian las tensiones internas por las diferencias ideológicas entre los mandatarios de la región. Una prueba de esa ronda de desencuentros es la tirantez entre Lula y Milei que, a su vez, está organizando una cumbre con mandatarios latinoamericanos de derecha que podría concretarse en Buenos Aires en los próximos meses.
Para Brasil, principal economía de Latinoamérica, este acuerdo “es esencial para mostrar que existe una tercera vía sin atarse a Estados Unidos o a China”, dijo a la AFP Luciana Ghiotto, doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires.
“Es un tratado enmarcado en la coyuntura geopolítica: es el que lleva más tiempo de negociación a nivel mundial y el apuro por su cierre tiene que ver con el gobierno del estadounidense Donald Trump y su aplicación masiva de aranceles”, señaló Ghiotto, también investigadora del Consejo de Ciencias argentino.
Con el argumento de que el comercio era desfavorable para su país, Trump impuso oleadas de aranceles adicionales a los productos importados a Estados Unidos, que variaban según las naciones o zonas de origen. En este sentido, el acuerdo forma parte de un intento europeo de diversificar los vínculos comerciales y diplomáticos ante los aranceles de Trump y la feroz competencia china.
“Para la UE es una forma de reforzar autonomía y un lugar como actor importante a nivel internacional en un contexto en el que Europa está siendo cada vez más irrelevante en términos políticos y económicos”, indicó Alejandro Frenkel, politólogo de la Universidad argentina de San Martín. De su lado, al Mercosur “le sirve mostrar un avance en un contexto de crisis y fragmentación interna” del bloque sudamericano, añadió Frenkel.
Protestas
El tratado elimina aranceles a más del 90% de su comercio bilateral y favorece las exportaciones de automóviles, maquinaria, vinos y bebidas espirituosas europeas a los pioneros del Mercosur. A cambio, facilita la entrada a Europa de carne, azúcar, arroz, miel y soja sudamericanas.
Tras la firma, el acuerdo debe ser refrendado por cada país firmante del Mercosur y por el Parlamento Europeo, donde la mayoría a favor del pacto es incierta.
Productores agropecuarios europeos temen que productos sudamericanos más competitivos inunden su mercado debido a normas de producción consideradas menos rigurosas. Miles de ellos protestan desde hace días en Francia, Polonia, Irlanda y Bélgica.
Para calmar la ira de agricultores y ganaderos, la Comisión Europea diseñó una serie de cláusulas y concesiones.
Entre otras, anunció una serie de garantías para sus sectores cárnico, avícola, del arroz, la miel, los huevos y el etanol, que limita el cupo de productos latinoamericanos exentos de arancel e interviene en caso de desestabilización del mercado.
El acuerdo también inquieta a algunos industriales sudamericanos. “El impacto en el sector industrial va a ser muy fuerte, tanto en Brasil como en Argentina”, donde se estima una pérdida de 200.000 empleos solo por el desarme de la industria automotriz, dijo Ghiotto. “Y a eso hay que sumar la industria del calzado, marroquinería, muebles”, acotó.







