Impacto en el mundo del rugby: los All Blacks se quedaron sin entrenador a menos de dos años del Mundial

Scott Robertson dejó su cargo tras una etapa marcada por resultados irregulares, tensiones internas y un proceso que se interrumpió antes de llegar a la Copa del Mundo de Australia 2027.

DESPEDIDA. Scott Robertson cerró su etapa al frente de los All Blacks en medio de cuestionamientos deportivos y un vínculo desgastado con los referentes del plantel. DESPEDIDA. Scott Robertson cerró su etapa al frente de los All Blacks en medio de cuestionamientos deportivos y un vínculo desgastado con los referentes del plantel. AFP
Hace 2 Hs

La noticia sacudió al rugby internacional desde Wellington. Los All Blacks decidieron ponerle fin al ciclo de Scott Robertson como entrenador principal, cuando todavía faltan casi dos años para la Copa del Mundo de Australia 2027. Una decisión poco habitual en una selección que históricamente se caracterizó por sostener sus procesos, incluso en contextos adversos.

Robertson asumió en 2024 como el heredero natural de una tradición ganadora. Su paso exitoso por Crusaders, su liderazgo carismático y su estilo descontracturado habían generado un consenso casi unánime en Nueva Zelanda. Sin embargo, el balance de 20 triunfos en 27 tests, aceptable para cualquier otra potencia, resultó insuficiente para una camiseta acostumbrada a rozar la excelencia.

Los números, por sí solos, no explican la ruptura. Algunas derrotas marcaron el pulso de su ciclo: el 43-10 ante Sudáfrica, la peor caída en la historia de los All Blacks; el 33-19 frente a Inglaterra, sin reacción en uno de los últimos partidos; y dos golpes ante Los Pumas, en Wellington en 2024 y en Vélez en 2025. En un contexto de recambio generacional, el equipo nunca logró la profundidad ni la regularidad necesarias para volver a ser dominante.

Pero el trasfondo más pesado estuvo fuera de la cancha. Según informó el New Zealand Herald, durante los últimos meses se acumularon “frustraciones internas generalizadas” en el plantel, con cuestionamientos directos hacia Robertson y su asistente Scott Hansen. Los jugadores más experimentados habrían sido los más críticos, cansados de una conducción que no terminó de convencer.

El miércoles, el mismo medio reveló que Ardie Savea analizaba ofertas del exterior a largo plazo si no se producían cambios estructurales, una señal de alarma que aceleró la decisión de la federación. La New Zealand Rugby Union actuó con rapidez y acordó la salida del entrenador.

“El punto medio del ciclo mundialista es el momento adecuado para evaluar el progreso del equipo”, explicó David Kirk, presidente de la NZRU. “Tras analizar el trabajo dentro y fuera de la cancha, coincidimos con Scott en que lo mejor para los All Blacks es que deje su puesto”, agregó el ex capitán campeón del mundo en 1987.

El contexto tampoco ayudó. En los últimos años, los All Blacks dejaron de ser la referencia absoluta del rugby mundial. Sudáfrica, bicampeón del mundo y del Rugby Championship, tomó ese lugar. Y el calendario que se avecina no ofrece respiro, porque en 2026 Nueva Zelanda afrontará una exigente gira por África, con cuatro tests ante los Springboks, además del debut del Nations Championship frente a las potencias del Seis Naciones.

Robertson se va sin haber dirigido una Copa del Mundo. Su historia como entrenador exitoso en M-20, Canterbury y Crusaders queda intacta, pero su etapa en la selección mayor deja una sensación incompleta. El técnico que celebraba títulos con un breakdance característico esta vez se despide sin baile, con la certeza de que su proyecto no alcanzó a madurar.

En las próximas semanas se anunciará a su reemplazante. Para los All Blacks, el desafío será doble. Por un lado, deberán reconstruir el vínculo interno y recuperar una identidad que, por primera vez en mucho tiempo, parece haber dejado de ser inquebrantable.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios