
El cierre total del espacio aéreo de Irán encendió nuevas alarmas en Medio Oriente y profundizó el clima de tensión regional, en un contexto marcado por amenazas cruzadas, advertencias militares y una escalada diplomática que involucra de manera directa a Estados Unidos. La medida, confirmada por la plataforma de monitoreo Flightradar24, rige para todos los vuelos, con la única excepción de aquellos internacionales que tengan origen o destino en Teherán y cuenten con una autorización especial.
La drástica decisión del gobierno iraní se produjo en medio de una fuerte crisis interna y pocas horas después de que Teherán advirtiera a Estados Unidos que atacará sus bases militares en la región si Washington interfiere en la política doméstica del país. Alrededor de la medianoche, el tráfico aéreo sobre territorio persa era prácticamente inexistente: solo un avión era visible cruzando el espacio aéreo iraní, una imagen que reflejó la magnitud del cierre.
En paralelo al anuncio oficial, varias aerolíneas internacionales comenzaron a modificar sus operaciones. El Grupo Lufthansa informó que todas sus compañías evitarán sobrevolar los cielos de Irán e Irak “hasta nuevo aviso”. En un comunicado, el holding —que incluye a Lufthansa, ITA Airways, Austrian Airlines, Brussels Airlines, Discover, Eurowings y Swiss— explicó que la decisión responde a la situación de seguridad “debido a la situación actual en Oriente”.
Air India también comunicó alteraciones en sus servicios. A través de un mensaje publicado en la red social X, la compañía advirtió sobre posibles demoras y cancelaciones. “Debido a la situación emergente en Irán, el consiguiente cierre de su espacio aéreo y en vista de la seguridad de nuestros pasajeros, los vuelos de Air India que sobrevuelan la región utilizan una ruta alternativa, lo que podría ocasionar retrasos. Algunos vuelos de Air India que actualmente no son posibles se están cancelando”, detalló la empresa.
El cierre del espacio aéreo iraní se produjo luego de una serie de declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien había amenazado con una incursión militar si el régimen de los Ayatollah no ponía fin a la represión contra las protestas internas. Según distintas estimaciones, la violencia en las calles ya dejó alrededor de 2.000 muertos, lo que generó una ola de condenas internacionales.
Sin embargo, durante un acto en la Casa Blanca, Trump introdujo un matiz inesperado. El mandatario aseguró que una “alta fuente del otro lado (Irán)” le había informado que los asesinatos habían “terminado” tras tres días de represión. “Creo que se va encontrar una solución”, afirmó, al tiempo que sostuvo que la postura de Washington sería, por el momento, “observar cómo es el proceso”.
Esa aparente moderación contrastó con declaraciones de funcionarios estadounidenses citados por la agencia Reuters, quienes advirtieron que “todas las señales indican que un ataque estadounidense es inminente”. La contradicción entre el discurso público de Trump y las evaluaciones internas volvió a alimentar la incertidumbre en Medio Oriente.
Ante este escenario, Qatar informó que la base aérea de Al Udeid, la mayor instalación militar de Estados Unidos en la región, fue evacuada de manera parcial como medida preventiva. La base ya había sido blanco de un ataque en junio de 2025, cuando Irán lanzó misiles en respuesta al bombardeo estadounidense sobre instalaciones nucleares iraníes. Al Udeid se encuentra a unos 190 kilómetros al sur del territorio iraní.
La tensión también impactó en el plano diplomático. El Reino Unido anunció que “cerró temporalmente” su embajada en Teherán, mientras que España recomendó a sus ciudadanos abandonar Irán. A su vez, el Departamento de Estado de Estados Unidos emitió una alerta de seguridad dirigida a su personal y a los ciudadanos estadounidenses en Qatar.
“Dadas las actuales tensiones regionales, la Embajada de Estados Unidos en Doha ha recomendado a su personal que extreme las precauciones y limite los viajes no esenciales a la base aérea de Al Udeid. Recomendamos que los ciudadanos estadounidenses en Qatar hagan lo mismo. La Misión de Estados Unidos en Qatar continúa monitoreando la situación”, señala el comunicado.
Desde Teherán, el comandante de los Guardianes de la Revolución, Mohammad Pakpour, afirmó que sus fuerzas están listas “para responder con firmeza al error de juicio del enemigo” y responsabilizó a Trump y al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a quienes calificó como los “asesinos de la juventud de Irán”.
La crisis también llegó al G7. Los países del grupo expresaron estar “profundamente alarmados por el elevado número de muertos y heridos reportado” y advirtieron que avanzarán con nuevas sanciones si no cesa la represión. Las protestas, que comenzaron por el aumento del costo de vida, derivaron en un desafío abierto al régimen teocrático instaurado tras la revolución de 1979 y liderado desde 1989 por el ayatolá Alí Jamenei.
Organizaciones de derechos humanos denuncian que, bajo un corte de internet que ya supera los cinco días, las autoridades de Irán llevan adelante la represión más severa de los últimos años. Según una ONG, la cifra de víctimas fatales ya asciende a al menos 3.428 personas, un dato que agrava aún más el conflicto y mantiene en vilo a la comunidad internacional.







