NAHUEL GALLO. El gendarme argentino fue detenido en 2024.

Las recientes excarcelaciones anunciadas en Venezuela reavivaron la expectativa y, al mismo tiempo, profundizaron la angustia de los familiares de presos políticos, que siguen sin certezas sobre el alcance real de las liberaciones. En medio de este escenario se encuentra el caso del gendarme argentino Nahuel Gallo, detenido desde diciembre de 2024, cuya situación permanece sin cambios confirmados pese a los comunicados oficiales.
La liberación de un “número importante” de prisioneros se convirtió en la primera decisión política de peso de la transición bajo control remoto de Washington, encabezada por Delcy y Jorge Rodríguez. En ese marco, durante la noche del lunes trascendió que al menos cinco ciudadanos españoles partieron en avión desde Caracas hacia Bogotá, con destino final a España.
Mientras tanto, familiares y activistas se congregaron en las puertas del Helicoide, en Caracas, a la espera de confirmar la salida de sus seres queridos. Con el correr de las horas, se informó la liberación de tres ciudadanos venezolanos: el ex candidato presidencial Enrique Márquez; el dirigente político Biagio Pilieri; y el abogado Alejandro Rebolledo.
Un reclamo que une
En los estudios de LN+, Gabriela Hernández, hija de una presa política en Venezuela, relató que mantiene contacto con su madre “en muy pocas ocasiones” y remarcó las similitudes entre su situación y la de Nahuel Gallo, uniendo ambos casos en un reclamo común por la liberación de todos los detenidos.
María Alexandra Gómez, esposa de Gallo, también dialogó con LN+ y aseguró que la incertidumbre continúa. “Desde el sábado no sabemos qué ocurre dentro de la cárcel”, afirmó, y explicó que las visitas fueron suspendidas.
“La angustia persiste porque las cárceles siguen custodiadas. Cada día es más difícil”, confesó, aunque sostuvo la esperanza de que su marido pueda regresar a la Argentina.
Gómez contó que la detención de Nicolás Maduro le generó una ilusión inicial. “Pensé que ese mismo sábado se iban a abrir las puertas de las cárceles y que sacarían a los presos políticos”, relató. Sin embargo, advirtió que “todavía queda la cúpula del poder” dentro del país, lo que mantiene el control de los centros de detención.
En ese sentido, comparó la situación del mandatario con la de su esposo. “Maduro tuvo derecho a defensa privada y pide respeto por los derechos humanos. Me gustaría preguntarle a Nahuel si a él se lo respetaron”, expresó.
Según relató, su familia nunca pudo acceder a una llamada ni recibir información oficial sobre el estado de Gallo.
La esposa del gendarme reconoció las gestiones diplomáticas realizadas desde la Argentina y pidió paciencia. “Sabemos que no es un problema sencillo y que lo que se está haciendo es la única salida posible para la libertad de todos los presos políticos”, sostuvo. Mientras tanto, intenta sostener la rutina familiar junto a su hijo: “Trato de que tenga momentos gratos y de mantener la esperanza”.
El próximo 21 de enero, Nahuel Gallo cumple años. “Quiero creer que ese día vamos a estar juntos como familia”, dijo Gómez, visiblemente conmovida.







