Aguas calientes y desestabilización masiva: lo que está pasando en la Antártida preocupa a los científicos

Mientras las aguas cálidas amenazan los cimientos de la Antártida Occidental, el continente entra en riesgo de perder su masa.

Nuevos estudios descubren que el deshielo en la Antártida Occidental no solo impacta sobre el nivel del mar, sino que genera cambios geológicos importantes sobre el contiente. Imagen: CC/Meteored Nuevos estudios descubren que el deshielo en la Antártida Occidental no solo impacta sobre el nivel del mar, sino que genera cambios geológicos importantes sobre el contiente. Imagen: CC/Meteored
Por Luisina Acosta Hace 13 Hs

La Antártida Occidental se convirtió en el foco de interés —y de las preocupaciones— de los investigadores. Mientras la Patagonia arde en un fuego incesante, en la parte más austral del mundo las aguas oceánicas amenazan los “cimientos” de todo el sistema de glaciares que allí se encuentra.

La Antártida Occidental es especialmente vulnerable ya que gran parte de su base se encuentra debajo del nivel del mar. Esta configuración facilita que aguas oceánicas relativamente más cálidas ingresen bajo las masas de hielo y aceleren su derretimiento desde abajo. Según un informe de Live Science, este mecanismo ya está activo y está debilitando sectores claves del manto de hielo.

El fenómeno del reajuste isostático

El deshielo de la Antártida tiene consecuencias mayores que la elevación de la cota marina. La estructura geológica del continente podría cambiar abruptamente a medida que la masa de hielo desaparece. Como explicaron desde un informe de Meteored, esta última ejerce presión constante en la corteza terrestre, pero, cuando ese peso disminuye, el terreno comienza a elevarse en un proceso conocido como reajuste isostático.

Investigaciones recientes indican que este ascenso del suelo puede producirse más aceleradamente de lo que se creía. En algunas zonas de la Antártida Occidental, la elevación alcanza varios centímetros por año, una cifra notable en términos geológicos. Este movimiento altera la dinámica de los bloques restantes y puede favorecer un mayor deslizamiento del hielo hacia el océano.

Antecedentes de una desestabilización masiva 

Un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences advierte que estos cambios generan un efecto de retroalimentación. El levantamiento del lecho rocoso modifica los flujos de hielo y facilita nuevas fracturas. Como resultado, la pérdida de masa puede acelerarse aún más. Las consecuencias indirectas alcanzan a regiones densamente pobladas.

El registro geológico del Plioceno temprano ofrece una advertencia clara sobre el futuro posible. Durante ese período, hace millones de años, la región polar oeste perdió gran parte de su hielo en un clima solo ligeramente más cálido que el actual. Investigaciones difundidas por Scienmag muestran que ese retroceso fue vertiginoso y profundo.

Estos antecedentes indican que no se necesitan aumentos extremos de temperatura para provocar una desestabilización masiva. Incrementos moderados pero sostenidos del calentamiento global pueden activar procesos abruptos y difíciles de detener. La principal preocupación científica es la velocidad a la que estas transformaciones pueden desarrollarse.

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